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València, València
Licenciado en Historia(orientación moderna y contemporánea)por la Universidad de Alicante- Universitat d´Alacant; doctorando en Historia contemporánea por la Universidad de Granada, en el programa de tercer ciclo "Claves de la Modernidad". Posgraduándo en Estudios Internacionales en la Universitat de València. Analista en Relaciones Internacionales. Escritor y poeta en mi tiempo libre...

jueves, 21 de febrero de 2008

El fascismo. Un objeto de estudio e interpretación histórica.

1. INTRODUCCIÓN
El fascismo ha sido, y sigue siendo, desde el punto de vista de la historiografía, uno de los fenómenos más importantes del recién acabado siglo XX. Muestra de la importancia de este fenómeno es, sin duda, la amplitud de los movimientos, regímenes o, incluso actitudes, que han sido calificadas, por si mismos o por otros, como fascistas. También muestra de esta evidente importancia son las numerosas controversias que el estudio de este fenómeno histórico ha causado tanto entre aquellos que practican el oficio del historiador, como los sociólogos y politólogos, así como otros estudiosos del campo de las ciencias sociales y humanas.
Así pues, y tal como ya dejó escrito en su momento el historiador británico S. G. Payne, quizás sea cierto que el fascismo quede como "il piu vago tra i termini politici piu importanti.".
Es importante, por tanto, tener en cuenta la diferenciación de los fascismos ya entre las diferentes variantes a nivel nacional o regional, ya, y sobretodo, de las diferencias internas de cada uno de ellos en función de su situación en un momento y contexto determinado, es decir, teniendo en cuenta el estado, como movimiento o régimen
Ya desde la aparición, dado por primera vez en Italia, de los movimientos fascistas, en sus muy diversas variantes en cualquiera de los países en los que tuvo una presencia al menos relativamente importante, la definición de éstos fue dificultosa para los propios contemporáneos, sobretodo desde aquellas posturas que mantenían una postura crítica y poco receptiva ante los tintes y características que iban tomando estos movimientos.
Es de este modo que, ya desde el principio existió un intento de teorizar y esquematizar este fenómeno y, sobretodo, de explicarlo, buscando las causas que derivaron en la aparición del fascismo. Con estos intentos como base, a lo largo del siglo XX se fueron formando diversas corrientes de interpretación, cada una de ellas a partir de esquemas provenientes de las diversas tendencias filosóficas y políticas, de entre ellas la más importantes, y reconocidas como clásicas: la interpretación liberal, la marxista y la radical democrática, a las cuales se han ido sumando algunas interpretaciones menores como algunas provenientes desde el ámbito de la psicología o de diversas ciencias sociales. O, incluso, readaptaciones de las interpretaciones clásicas.
En este trabajo vamos, por tanto, a intentar ofrecer una panorámica del fenómeno, o fenómenos, fascista, tanto desde su categoría de movimientos, en aquellos momentos o lugares en los que no había logrado alcanzar el poder para lograr su institucionalización, como de los regímenes bautizados como fascistas, una vez logrado el poder y su intento, fallido o no, de imponer al cuerpo social su sistema creencias, valores e ideas, en definitiva, su cosmovisión. Siempre desde un punto de vista totalitario.
El primer paso para acercarnos a estas realidades será la de establecer un marco, contexto político, económico y social europeo, o mejor dicho occidental, en el que se inserta la aparición y el desarrollo de los fenómenos fascistas,
Para llevar a cabo este objetivo, en segundo lugar realizaremos una breve aproximación a los dos exponentes más claros y paradigmáticos de fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán, guiados por Mussolini y Hítler respectivamente.
En tercer lugar, recorreremos de la mano de dos autores clásicos sobre el fascismo, R. de Felice y E. Gentile, las diversas interpretaciones, las interpretaciones clásicas, que en los últimos ciencuenta años se han desarrollado para dar una respuesta al por qué de la aparición de un fenómeno que conllevóa la cuasi práctica destrucción del continente europeo y la sustitución de las democracias liberales y de sus valores, por unos regímenes que se sustentaban en un fuerte desprecio hacia el antiparlamentarismo, antiliberalismo y antiilustración, ensalzando,por el contrario el totalitarismo y la irracionalidad.
La cuarta parte del trabajo tendrá como protagonistas los movimientos que se opusieron a las ansias totalitaristas de los fascismos. Aquellos que bien desde el momento de la aparición de estos movimientos ya alertaron de la amenaza que éstos podrían llegar a suponer, como aquellos que no entraron en conflicto hasta que no fue más que evidente los tintes que iban adquiriendo los movimientos y los regímenes fascistas, a tenor de los sucesos que irían acaeciendo tanto en el interior de los propios países como a nivel internacional.
Un quinto punto irá destinado a acercarse a la naturaleza del fascismo español, para intentar si no responder, sí al menos, poner sobre la mesa algunas cuestiones que todavía hoy siguen suscitando controversias en la sociedad española, sobretodo desde la aparición y estructuración de diversos movimientos cívicos cuyo afán no es sino rescatar la memoria colectiva e histórica de un periodo determinado de nuestra historia reciente, generalmente desde el bando de los que perdieron la guerra. Cuestiones acerca de la relación entre la dictadura de Miguel Primo de Rivera con el fascismo italiano; sobre si Franco fue un fascista o solamente adquirió algunos de sus elementos; el papel del falangismo y su subordinación, o no, al franquismo con la consiguiente traición a la revolución nacional-sindicalista…
Por último expondremos una concisa conclusión a partir de lo visto en cada uno de los puntos anteriores.
2. EL CONTEXTO. FACTORES QUE FAVORECIERON LA APARICIÓN DE LOS FASCISMOS.
Entre dos acontecimientos históricos claves para el siglo XX debe ser enmarcado la aparición y consolidación de los diversos movimiemtos fascistas que se dieron en Europa, entre los cuales, los más característicos, fueron los fascistas italianos y los nacionalsocialistas alemanes: la I y la II Guerras mundial(1914-1918 y 1940-1945, respectivamente).
Entre estas tres décadas una serie de elementos a nivel internacional contribuyeron a la aparición y consolidación de unos movimientos autoritarios, fascistas o semifascistas en ocasiones, y en otras únicamente conservadores; pero siempre nacionalistas y opuestos de la libertad y la igualdad. Estos factores que facilitaron la irrupción de los fascismos como una de las principales fenómenos de la historia contemporánea fueron los siguientes:
- El fin de la I Guerra Mundial y los tratados firmados tras ésta(Versalles, Saint Germain, Trianon, etc.), sobretodo aquellos en relación con Alemania y con Italia, a pesar de que el país transalpino resultó del bando vencedor.
En el caso germano, los aliados se aprestaron a imponer unas más que excesivas condiciones, con el argumento de quefueron los únicos responsablñes del estallido del conflicto, lo que supuso una pequeña, pero importante cesión territorial a favor de Francia(Alsacia y Lorena), la pérdida del llamado "corredor polaco" y el paso de algunos territorios a la restaurada Polonia. Además se diezmó la capacidad militar, con prohibición expresa de contar con una flota y de no disponer de más de 100.000 hombres de tierra. Pero lo más preocupante serían las indemnizaciones, en concepto de las reparaciones teóricamente infinitas que infinitas con el fin de resarcir a los vencedores los costos que había ocasionado el conflicto. Todo ello acabaría dando lugar a una sensación de humillación nacional y resentimiento que acabaría favoreciendo la ascensión de un ultranacionalismo dispuesto a acabar con ellas, encarnado en el nazismo.
Por su parte, Italia, vencedora en la Gran Guerra, no obtendría aquello que le había sido prometido por los aliados si se unía a su causa. El 7 de mayo de 1915, mediante el Paco de Londres, los aliados aceptan las peticiones italianas para entrar en la guerra. Los territorios que se incorporarían a Italia si resultaban vencedores serían Trentino, Venezia Giulia, el Tirolo meridionale, Istria y una parte de la Dalmacia.
Sin embargo, la nueva concepción a las relaciones internacionales que el presidente norteamericano Wilson introduce en el debate de los tratados de paz, hace que las ansias expansionistas de Italia se vean frenadas. Aquí aparecería, a su vez, el concepto usado por los nacionalistas italianos, y en general por aquellos que se sintieron defraudados por lo que se obtuvo tras la victoria, la Vittoria mutilata. Finalmente, bajo los auspicios norteamericanos y de su presidente Wilson, se firma entre Italia y Yugoslavia el trattato di Rapallo por el cual la Dalmacia sería finalmenmte para Yugoslavia, mioentras que Italia se anexionaría tres islas dálmatas y la Ciudad de Zara.
Esta vittoria mutilata será uno de los argumentos que esgrimirán los ultranacionalistas y los fascistas para llevar a cabo su irrupción en el universo político italiano, reclamando una revisión de los acuerdos firmados, que según ellos, suponían de facto la aceptación por parte de los dirigentes italianos de mantener Italia en un segundo plano en el concierto de las naciones.
-El movimiento obrero y la revolución bolchevique son otros elementos a tener en cuenta a la hora de contextualizar el nacimiento y desarrollo de los movimientos fascistas. Antimarxistas declarados, a pesar de que el principal dirigente del primer movimiento fascista provenía del ala más radical del Partido Socialista Italiano y de la retórica revolucionaria y anticapitalista de todos los fascismos. La revolución que había dado lugar al primer Estado obrero del mundo, era vista como la plasmación, el símbolo, de una alteración del orden establecido, pero no como una amenaza efectiva para ninguno de los principales Estados europeos. La realidad era que entre las posiciones más conservadores la verdadera amenaza residía en el fortalecimiento de la clase obrera(biennio rosso, 1920-1921) en relación con el poder, convirtiéndose en un pilar básico de los estados liberales, los cuales se veían obligados a satisfacer progresivamente muchas de sus demandas, y no tanto el que los partidos socialistas, que en ese momento en gran parte de Europa ya seguían la vía del reformismo; o los partidos comunistas, que suponían exiguas minorías, allá donde existían, lograsen alcanzar el poder de forma directa, bien mediante la concurrencia en procesos de electorales, bien mediante la subversión revolucionaria. Esto hizo que el gran capital no dudase en financiar a los grupos fascistas para que actuaran como fuerza de choque para frenar la importancia, la fuerza y la influencia que la clase obrera, organizada en partidos o sindicatos, había ido logrando desde tiempo atrás.
-La crisis económica de la primera mitad de los años 20 y la Gran Depresión de 29 supusieron una oportunidad excelente para el fascismo. Ambas crisis supusieron el desencanto de una importante masa de ciudadanos que perdieron la confianza en el sistema económico y político del momento. Un aumento del desempleo hasta tasas exageradas, una pérdida del poder adquisitivo sobretodo de las clases medias y medias –bajas. De tal modo en Italia fue clave la crisis postbélica, sobretodo debido a las dificultades que encontraba un proceso reconversión de la industria bélica a una de industria de carácter civil. Ello supuso un aumento de las tensiones sociales cuando las empresas y los bancos, incapaces de mantener el sistema financiero en pie, fueron quebrando suponiendo la pérdida de miles depuestos de trabajo, o en el mejor de los casos un reajuste a la baja de los salarios y despidos masivos, así como la pérdida de ahorro de muchos pequeños y medianos ahorradores e inversionistas. La confianza en el sistema heredado del Rissorgimiento fue cayó en picado.
En Alemania por su parte fue más profunda la crisis de finales de la década de los veinte que se extendería hasta mediados de la siguiente. Esta crisis unida a los desorbitantes retos que la economía alemana debía hacer frente como consecuencia de la paz firmada en Versalles, conllevó unas tasas de desempleo que superaban el 44%. Esto, a su vez supuso que aunque en Alemania existiera el mejor sistema de seguros para desempleados(aproximadamente el 40% de la población tenía derecho a un seguro por desempelo) se diera un rechazo a la vieja economía liberal y al nuevo régimen político que nació tras la Gran Guerra, la república de Weimar, que ante los ojos de la población nada hacía para paliar los efectos de una crisis que conllevaría a un deslizamiento hacia posiciones extremas, tal como demuestra que en la elecciones de 1932 los nacionalsocialistas y los comunistas, partidos opuestos a la democrática República de Weimar, obtuvieran la mayoría absoluta de los votos.
Ante estas situaciones de crisis no resulta extraño que las poblaciones de dos de los países que más sufrirían estas crisis acabasen renegando de un sistema que se vislumbraba incapaz de manejar los resortes de la economía en pos de un bien común, acabasen otorgando su favor a unos movimientos que se reclamaban socialistas(no marxistas) que en cuanto a la economía se situaban en una posición ambigua, en una tercera vía entre el socialismo marxista y el capitalismo liberal, que prometía mediante el la asunción de un nuevo sistema aunar los esfuerzos de todos los sectores de la sociedad(propietarios y obreros) para conseguir el bien común para todos los miembros de la nación, mediante el corporativismo y el imperialismo agresivo.
3. LOS FASCSIMOS PARADIGMÁTICOS: EL FASCISMO Y EL NACIONALSOCIALISMO
3.3. El Fascismo italiano
"Il termine "fascio" derivava dal simbolo romana del fascio littorio che era tornato in voga dopo la rivoluzione americana e la rivoluzione francese. Nella sinistra italiana, il termine "fascio" era usto per definire una aosiazione senza strutture di partito(...)L´espressione "movimento fascista" appare nell´aprile 1915 su Il Popopo d´mItalia, per definire un´asociazione di tipo nuovo. L´antipartito, formato da spiriti liberi di militanti politici che riffiutavano i voncoli dottrinari e organizzativi di un partito."
El fascismo italiano fue el primero de los movimientos en el que podemos encontrar las características propias de, en palabras de E. Gentile, un fascismo genérico, que diferiría bastante de la concepción que se albergaba bajo el término fascismo cuando el término fue usado por primera vez. El movimiento creado por el exsocialista B. Mussolini remonta sus orígenes al año 1919 cuando se crean en la lombarda ciudad de Milán los Fasci di combattimento, formada sobretodo por sindicalistas revolucionarios y socialistas que abandonaron junto a Mussolini el Pasrtido Socialista al declararse favorables a la intervención italiana en la Gran Guerra junto a los aliados, como premisa para la creación de una situación revolucionaria que acabara con los poderes autocráticos de los imperios centrales y con el poder de la burguesía en el resto de Europa, a los cuales se unieron otros secotres que abarcaban desde nacionalistas revolucionarios, estudiantes e intelectuales mazzinianos, futuristas y diversos grupos radicales tanto de izquierda como de derecha, que se declaraban en contra del sistema establecido y caracterizados por un marcado antiggiolittismo y opuesto a los sectores que desde el Rissorgimento no fueron capaces de completar la consolidación de la nación y la nacionalización de las masas, ni crear un Estado moderno y eficiente capaz de enfrentarse a los retos del nuevo momeno histórico, tal como demostraba la vittoria mutilata que sufrió el país al término del conflicto que hizo temblar el viejo continente entre 1914 y 1918 y que finalizó con los Tratados de Versalles y la imposibilidad de controlar al movimiento socialista, y obrero en general, durante el denominado bienio rosso 1919-1920, con un aumento considerable de la violencia política y social desde la izquierda.
Este nuevo movimiento, asimismo, se mostraba, al menos en sus orígenes, como un antipartito, es decir, como una organización que pretendía atraer a aquellos que no se sentían atraídos por los partidos tradicionales, declarándose pragmático, antidemocrático, anticlerical y republicano; proponiendo un nuevo modelo económico y social(corporativismo), así como importantes reformas institucionales, despreciando tanto el parlamentarismo liberal, culpable de dividir la nación en facciones enfrentadas; como el bolchevismo y el Partido Socialista, contrarios a la unidad del pueblo italiano mediante su llamamiento a la lucha de clases. Se proponía, en fin, como una tercer vía entre el socialismo marxista y el capitalismo liberal.
Bajo estos parámetros se presenta lo que se ha venido en denominar el fascismo diccianovista, es decir el primer fascismo o, quizás sería más adecuado decir, la primera etapa del movimiento fascista italiano, en la que el movimiento tendría una mayor presencia en la Italia septentrional, con una escasa penetración en la Italia central y del sur Esta etapa puede catalogarse como la más radical en la trayectoria del movimiento fascista italiano, un periodo que cronológicamente abarcó desde la fundación en 1919 hasta el congresso nazionale di Milano de mayo de 1920.
Esta segunda etapa, de un cierto moderantismo en los postulados antiburgueses del fascismo, vino como consecuencia del abrumador fracaso electoral sufrido en los primeros comicios en los que participó a principios de 1920. En esta nueva toma de posición, en búsqueda de un mayor apoyo y sustento social se decantó claramente por un "giro a la derecha, desembrazándose de los puntos izquierdistas de su programa, desechando las tintas monárquicas y anticlericales(…), mejorando en tal modo su relación con los capitalistas industriales y los terratenientes agrarios que los acogieron con agrado por su antisocialismo", lo que les supuso una importante fuente de financiación por su sana reacción de violencia verbal y física, el squadrimo, contra el maximalismo socialista, acreditándose como defensores de la burguesía productiva y de las clases medias, así como principales depositarios de los valores patrioticos.
Su máxima implantación, sin embargo, tuvo lugar entre las clases medias, pequeños agricultores, profesinales liberales, comerciantes…, que en ese momento constituían una masa social en aumento y acabarían ocupando los puestos dirigentes del movimiento, pues veían peligrar una más que relativa situación cómoda frente al terror proletario, por lo que su objetivo sería mediante la lucha política, o la violencia si lo creían necesario, la conquista del poder y del Estado.
Con la progresiva importancia que el fascismo iba adquiriendo, con ocasión de las elecciones de mayo de 1921, participaron en los Blocchi nazionali, dirigido por Giolitti, consiguiendo la cifra de 35 diputados, con el fin de intentar frenar una cada vez más creciente situación de tensión y violencia fascista que había llegado a crear una cierta animadversión incluso en los grupos que anteriormente habían aprovechado a los fascistas como fuerzas de choque ante los socialistas, pero estos relativos buenos resultados no hicieron sino dejar claro que el movimiento dirigido por Mussolini iba en ascenso, y con grandes posibilidades de convertirse en la pieza clave del tablero político italiano.
Pero consecuentemente con esta nueva situación, y debido también a un aumento de la militancia, comenzaron a distinguirse tres grupos en el seno del movimiento que mantendrían diversas posturas que, aunque todas escoradas hacia el lado derecho del espectro ideológico, eran difícilmente conciliables entre si:
-un fascismo urbano, formado por miembros de la clase media herida en su orgullo nacional y descontentos por un sistema arcaico y demasiado rígido, guiado por unas clases dirigentes establecidas.
-un fascismo industriale, preocupado por la clase obrera oprimida por el insolidario capitalismo liberal y cuyo principal objetivo era acentuar la lucha política de los sindicatos fascistas.
-un fascismo agrario, con marcada tendencia terrorista, que actuaba defendiendo los intereses de clase de los grandes propietarios de tierras, frente a cualquier intento desde la izquierda de alzarse contra el orden establecido.
La división entre las diversas corrientes del fascismo era evidente, por lo que Mussolini intentó situarse en un plano dominante respecto a ellas manteniendo un lugar claramente predominante, a lo que se opusieron los jefes de los fascismos provinciales, pues ellos habían sido una pieza clave en la difusión del movimiento por toda Italia. La crisis estalló en noviembre de 1921 cuando Mussolini pretende convertir el movimiento en un partido orientado a las clases medias, dejando relativamente al margen la violencia indiscriminada, en virtud de un pacto de pacificacaión suscrito por fascistas, socialistas y comunistas en agosto de 1921, bajo patrocinio del Gobierno Bonomi. Finalmente consiguió que se aceptara su papel de Duce, cargo que oficialmente no le suponía un rango predominante. Por su parte los jefes provinciales lograron que se revalorizara el papel del squadrismo y que éste pasara a formar parte del nuevo Partido Fascista(Pnf).
El Partido Nacional Fascista se basaba en muchas de las bases que había asentado el squadrismo unos años antes, como el rechazo al racionalismo, el cualto a la patria, el sentido de jerarquía, corporativista(colaboración entre las clases por el bien de la patria) y productivista. Mantenían además una visión vitalista y el mito e la juventud, quizás debido a que la edad media de los dirigentes del Pnf se situaba en 32 años, muy por debajo de los demás partidos, y sobretodo de las viejas élites dirigentes provenientes o directamente herederas del Rissorgimiento. Y ellos, la juventud, estaban destinados a convertirse en la nueva clase dirigente, la "nuova aristocrazia che avavano conquistato nelle trincce il diritto al comando". En este punto, la voluntad de los fascistas de marchar al poder era clara. Su revolución estaba a punto de ponerse en marcha.
Fracasó el intento de integrar al fascsimo en el sistema haciéndolo partícipe de un gobierno de coalición, que consiguió sin embargo que Mussolini declarara su compromiso con "la monarchi e l´esercito, riconosceva il valore della religione, intendeva attuare una politica liberista favorevole al capitale privato e restaurare l´ordine e la disciplina nel paese". En contra de ser absorbido por el sistema como creían las élites dirigentes, el fascsimo pudo poner en para´ctica una táctica que conjugaba la maniobra política y la violencia.
De tal forma, ante el aumento de la violencia política en las calles y debido a la presión de los squadristi, la única opción que parecía viable era la de nombrar un gobierno presidido por el propio Mussolini. Tras la Marcia su Roma del 28 de octubre de 1928, donde los fascistas hicieron un ejercicio de propagande de fuerza y organización, el monarca Vittorio Emanuele III requerirá al Duce para encargarle la formación de un nuevo gobierno.El 31 de octubre Mussolini constituía el primer gobierno por él presidido, formado por liberales, popolari, demócratas y nacionalistas.
Pero las ambiciones de Mussolini y del Pnf no se verían satisfechas, sino que paulatinamente intentaroin la creación de un nuevo régimen y un nuevo estado, antidemocrático y autoritario. El Pnf fagocitó a algunos grupos menores colaboradores que pasaron a formar parte orgánica del mismo. Los antifascistas no solamente tenían que vérselas con los squadristi, sino también con las fuerzas del Estado y medidas legales en contra de su actividad.
Para reforzar su poder y poner fin a las pugnas entre fascistas revisionistas y los fascistas integrales que reclamaban una segunda oleada revolucionaria, más radical para crear un estado puramente fascista y corporativo, a final de 1922 Mussolini creó el Gran Consiglio, presidido por él mismo, que sería un verdadero gobierno en la sombra y que consiguió al menos en Roma, y no tanto en las provincias, el control de las milicias fascistas que se instituyeron como Milizia volotaria per la sicurezza nazionale.
En 1923 se aprobó por el parlamento controlado por los fascistas la legge Acerbo, una ley electoral que en la práctica supondría la mayoría absoluta de los seguidores de Mussolini en el parlamento. Esto junto con el asesinato del líder socialista Matteotti y el constante clima de violencia de las jornadas previas a las elecciones de abril de 1924 dio lugar a un cada vez mayor sensación de que el fascismo aspiraba al control total del Estado. Es por ello que la mayoría de los diputados antifascistas abandonaron el Parlamento como muestra de protesta, "la seccesione dell´Aventino che gli antifascista no seppero sfrutare politicamente perché la monarchia e i fiancheggiattori gli confirmaronoA Mussolini) la fiducia" Tras la victoria en las elecciones de 1924 se aceleraría la carrera hacia la construcción del nuevo régimen.
La construcción del nuevo régimen supuso una revolución legal, aprobada por el parlamento, manteniendo la fachada de monarquía constitucional. Se abolió la libertad de asociación; se retiró el acta de diputados a los que protagonizaron la oposición aventiniana y a los del PCI. Se reintrodujo la pena de muerte por atentados contra el Estado(desde 1926 a 1932 subo nueve condenas a muerte) y miles de italianos fueron enviados a prisión o al exilio. La actividad policial contra los grupos antifascistas evitaron cualquier amenaza seria para el régimen.
El paso más importante fue la ley que en mayo del 1927 atribuyó a Gran Consiglio la tarea de elegir los candidatos a la Cámara de los diputados; en diciembre del mismo año se convirtió en el organo supremo costituzionale del nuevo régimen. Pero el paso que más legitimidad pudo dar al nuevo estado sería la conciliación con la Iglesia mediante los acuerdos de Letrán que aseguraban la soberanía eclesial en la ciudad del Vaticano.
A inicios de los años 30 la estructura político-jurídica del nuevo estado estaba prácticamente completada. Lo único que quedaría de aquel fascismo que se declaraba revolucionario sería una relativa política asistencial y social que, en ningún caso, podría suponerse como matiz anticapitalista. El corporativismo que fue exaltado como la respuesta fascista a la crisis del capitalismo no supuso, en realidad, sino un nuevo aparato burocrático, intervencionista, que siempre acabó favoreciendo al capital frente a los intereses del proletariado.
La proliferación a mediados de los años 30 de movimientos fascistas y la instauración de gobiernos dictatoriales en diversos países de Europa dio lugar a que el Mussolini creyese realmente en que llegaba una nueva época fundada en la expansión y el imperialismo de los pueblo jóvenes, con nuevas ideas y nuevas formas de hacer política. Donde los pueblos superiores se impondrían sobre aquellos considerados inferiores. Como consecuencia de ello, las leyes antisemitas fueron promulgadas durante 1938. Con ello se reforzó el totalitarismo del régimen, aplaudido por los componentes más radicales del partido y se lanzó a la aventura de la conquista de Etiopía, como primer paso de la conquista imperial del Mediterráneo. El 9 de mayo de 1936 se proclamaba la reaparición del Imperio.
Con el inicio de la II Guerra Mundial, junto a Hitler, llegado al poder en 1933, Mussolini se distancia de los países democráticos gobernados por conservadores que hasta el momento lo habían visto con buenos ojos por su anticomunismo(por ej., Churchill). Ya participó en la Guerra Civil española prestando apoyo al bando nacional sublevado, como también hizo la Alemania nazista. En 1939 se firma una alianza entre Roma y Berlín(Patto d´acciaio) que fue seguido de la intervención italiana en Albania che fue anexionada a Italia. En junio de 1940 entraba de lleno en el conflicto mundial, subordinándose definitivamente al aliado germano. Ello supondría el inicio del declive; en 1941 perdía el imperio de Etiopía; en 1943 Libia; Sicilia fue invadida por los aliados. El fin estaba cerca.
El Duce fue destituido por el Gran Consiglio en Julio de 1943. Conforme al avance de los aliados en Italia y las luchas civiles entre la resistenza partigiana y los fieles al fascismo, Mussolini se refugió en norte creando en un territorio controlado por Alemania la Reppublica sociale italiana o Reppublica di Saló(septiembre de 1943-25 abril de 1945). Se pretendía un retorno al fascismo de la primera época, radical, revolucionario, socializante, antiburgués y republicano, organizado por el nuevo Partito fascista reppublicano. Un Duce políticamente muerto y que solamente se sustentaba por los intereses que en él depositaron los alemanes, sería capturado el 28 de abril de 1945 y fusilado por las fuerzas de los partigiani.

3.4. El nacionalsocialismo alemán
La primera expresión de lo que sería el nacionalsocialismo alemán se dio en el año 1919, el Partido de los Trabajadores Alemanes(DAP), fundado por Anton Drexler, organización patriótica y antisemita, con la intención de lograr fundir en un único movimiento el nacionalismo y el socialismo. Era un partido minúsculo, con militantes provenientes de las clases más modestas, con implantación únicamente en Munich. El futuro Fuhrer no tardaría mucho en ingresar en él y convertirse en el responsable de propaganda. Rápidamente acabaría controlándolo totalmente. En el año 1920 se modificaría el nombre del partido, pasando a denominarse Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores(NSDAP).
Desde este momento el crecimiento del partido fue impresionante, sobre todo en la región bávara. Llegando a contar entre sus filas con más de 55000 militantes, de todos los estratos sociales, aunque el núcleo duro provendría de excombatientes de la Gran Guerra. Militares y patriotas que veían en la República de Weimar la plasmación de la traición y la decadencia de la nación, bajo el yugo del liberalismo y la democracia.
La vieja clase dirigente alemana, tal como ya se dio en Italia, mostró simpatías hacia el nuevo movimiento por violenta oposición, con la S.A. como fuerzas de choque, al modo de los squadristi italianos(creados en 1921), al bolchevismo y a la socialdemocracia. Pero también fue determinante para el desarrollo del partido la protección que venía dada por parte de algunos oficiales de la Reichswehr(Guardia Imperial). Fue en este marco cuando comienza a gestarse el Putsch de Munich, sobretodo cuando con la caída del primer ministro socialdemócrata J. Hoffmann, en el 1923, la situación socioeconómica del país era explosiva. Lo que junto con la presencia comunista en los gobiernos de Sajonia y Turinia significaba que las premisas para una actuación directa y resolutiva estaban sobre la mesa. En tal tesitura, Hitler logró reunir en septiembre de 1923todas las formaciones paramilitares bávaras en la Kampfbund(Liga de Guerra). Sería la tarde de noviembre de ese mismo año, ante los miembros de la Cámara bávara que Hitler proclamaría que la "rivoluzione nazionale ha avuto inizio. )Il governo bavarese è destituito. Viene costituito un governo provisorio del Reich.". Ante la marcha atrás que dieron aquellos que en principio apoyaban esta actuación Hitler no pudo más que optar por hacer desfilar las formaciones armadas por las calles. Sin embargo, ello no daría ningún resultado, con lo que el líder nacionalsocialista acabó siendo detenido y su partido puesto al margen de la ley. A pesar de ello, saldría favorecido por un áurea de verdadero revolucionario, frente a los nacionalistas tradicionales.
El gobierno central se demostró capaz de resistir los golpes provenientes de los grupos antisistema, ya de izquierdas(KPD), ya de derechas, como es el caso de los nacionalsocialistas. Una cierta mejoría en la economía y la entrada de Alemania en la Sociedad de Naciones hacían parecer que se entraba en un nuevo periodo. Pero nada más lejos de la realidad. Durante su estancia en la prisión de Landsberg, Hitler fue adquiriendo la imagen de sí mismo como el redentor que debía salvar Alemania. Lo que junto a la elaboración de su Mein Kampf(Mi Lucha), hará que vaya asentando y consolidando su posición de líder, ante si mismo y ante aquellos que esperaban un mesías al que seguir por el bien de la patria. Esto, junto con la aproximación de lo que estaba ocurriendo en Italia, de la mano de Mussolini, infunden en su ideario personal la necesidad de un cierto pragmatismo, una doppia strateggia al estilo de Mussolini, dispuesto a un compromiso con el viejo orden, sin renunciar a sus métodos violentos. Aunque, no obstante encontraría algunos elementos problemáticos en su propio partido, sobretodo en las zonas septentrionales y occidentales, donde numerosos grupos nacionalsocialistas se habían tomado en serio el calificativo de socialista presente en el nombre del partido. Éstos acabarían siendo expulsados del partido o, incluso, asesinados. Y el mito de Hitler, como garante de la revolución nacional,gracias a la inmensa labor de Goebbels, acabaría actuando como un elemento de cohesión en el movimiento. El Fuhrer hacía su aparición.
Seis millones cuatrocientos mil votos en 1930 y casi catorce millones en 1936(el 36´9% de los votos válidos emitidos) y con cerca de 100000 militantes en 1930 y casi un millón en 1933, solamente por detrás del SPD, el NSDAP se convertía de facto en el elemento clave de la política alemana. Con una crisis económica que se expandía por todo el mundo industrializado, que en Alemania causaba la friolera de seis millones de desocupados; una crisis de legitimidad de la democrática República de Weimar que se mostraba incapaz de hacer frente a una situación que era incapaz de encauzar; y el importante aumento de los comunistas del KPD, la confianza de los alemanes se depositó, en gran parte, en Hitler y sus correligionarios, para llevar adelante un proyecto similar al que se cuajaba en la Italia fascista, corporativa y dictatorial, que parecía capaz de soportar los envites de la crisis. Era el único partido presente en todo el territorio nacional y con una vocación de ser para todos los alemanes, independientemente de su condición social, aunque no de la racial. . Con una fachada "pseudodemocrática e populista feccero pressa anche sugli elettori progressisti dil nuovo ceto medio. Un partito anticatolico ma religiosos, socialista e borghese, radicale e conservatore". Un partido capaz de ofrecer algo a todo aquel que no se sentía conforme con el mundo que le rodeaba. Era el partidos de "los revolucionarios de la contrarrevolución" Pero su fuerza no venía solamente de su amplio apoyo social, sino que una parte importante del ejército de las viejas élites dirigentes estaban dispuestos a dar el paso para un nuevo orden social.
La necesidad de aliados era un punto clave para Hitler para intentar una conquista legal del poder. Diversos fueron los intentos de integrar al NSDAP en el sistema mediante la estrategia, tal como se dio en la Italia prefascista, de permitírsele un acercamiento al poder. Políticos como conservadores como, Von Papen, Schleicher, entre otros que ocuparon el cargo de canciller, intentaron esta maniobra. Pero Hitler no quería mantener ninguna dependencia frente a otros. Pedía para sí el cargo de canciller, junto con algunos de los principales ministerios y una ley que le permitiese gobernar por decreto(ermachtigugsgesetz). El 30 de enero de 1933 Hitler conseguía el primero de sus objetivos políticos: la vieja clase dirigente, con el presidente de la república, el monárqico Hindenburg, aceptaba que ocupase el cargo de canciller, creyendo que si era necesario sería fácil ponerlo contra las cuerdas. Se equivocaban; si existe una diferencia entre Hitler y los demás líderes fascistas de Europa. No cabe duda que ésta fue la posibilidad de contar con "un´organizzazione altretanto compattae potente, su un consenso sociale altretanto diffuso e convinto, ogni suo elettore interpretó i propositi della NADAP nello stesso senso di Hitler con suo stesso fanatismo". La "diferencia entre laderecha tradicional y la derecha fascista era que ésta movilizaba a las masas desde abajo."
A partir de este momento, una serie de circunstancias y medidas darán lugar al inicio de la construcción del nuevo régimen. El 27 de febrero el Reichstag es incendiado, siendo culpabilizados de ello los comunistas alemanes, lo que sirve como pretexto para una intensificación de la ya clara represión de las autoridades nazis.. El 5 de marzo, las elecciones dan al NSDAP un 45% de los sufragios. El 23, el Parlamento entrega plenos poderes a Hitler, organizándose las primeras quemas públicas de libros. En julio se declara la ilegalidad de todos los partidos excepto de la NSDAP, y en diciembre, la "ley para asegurar la unidad del partidop y del Estado". La Gestapo comienza a conocerse por sus métodos y actuaciones contra los judíos. Durante 1934 se procedió a la depuración de elemntos incómodos en el seno del movimiento nazi, como la eliminación de las SA por las SS, más manejables para Hitler, en la denominada noche de los cuchillos largos(30 de junio). El antisemitismo, el imperialismo y el expansionismo comenzaban a ser algunos de los puntales sobre los que el régimen se iba asentando.
La política económica nacionalsocialista se basará en el logro del objetivo de la autarquía, la eliminación del paro y las grandes obras públicas, como autopistas e infraestructuras, así como una política de rearme que moviliza el capital y el trabajo en la industria bélica. Todo financiado a partir del endeudamiento del Estado("letras Mefo"). Además se llevará a cabo un control del obrero suspeditándolo al capital con leyes como la "ley de ordenación del trabajo" en febrero de 1934 o la creación del Frente de Trabajo del Tercer Reich, siguiendo el modelo corporativista. La creación del "Ministerio del Reich para la educación del Pueblo y la Propaganda", con Goebbels al la cabeza, será el elemento con el que se pretenderá legitimar y dar muestra de la fortaleza del nuevo sistema, frente a la decadencia del parlamentarismo liberal y del izquierdismo bolchevique.
Cada vez será más patente la veradera voluntad de Hitler que públicamente declarará que el objetivo del pueblo alemán será no solamente la revisión de la situación surgida de la Gran Guerra, sino también la conquista de un espacio vital para el pueblo germano. En 1934 se firma un pacto de no agresión con Polonia y se procede a la anexión de la región del Sarre mediante plebiscito. En 1935 se reinstaurará el servicio militar obligatorio. Un año después se denunciará sin ambaje el Pacto de Locarno con la ocupación de la desmilitarizada Renania, además del apoyo que se prestará al bando nacional en la Guerra Civil Española. En noviembre, se firmará el pacto Antikomintern con Japón, Italia y, posteriormente, la España de los vencedores de la guerra. El 13 de marzo de 1938 se procede a la incorporación de Austria al Reich, Anschluss (el canciller Dolfuss, calificado como semifascista por muchos, como buen nacionalista siempre se opuso a la intención nazi de llevar a cabo esta actuación, siendo apoyada por Italia que encontraba en la existencia de Austria un tapón con el que evitar enfrentamiento con Alemania por intereses en la Europa Oriental). Posteriormente, en la conferencia de Munich de septiembre se acordará entre Mussolini, Chamberlain, Daladir y Hitler la cesión a Alemania de los Sudetes, que Hitler reclamaba como la última reivindicación territorial; con ello se intentaba una política de apaciguamiento que permitiese evitar una nueva guerra, cuando el recuerdo de la Primera Guerra Mundial todavía se sentía. De nada sirvió. Poco después se reclamará el resto de Checoslovaquia, creándose en marzo de 1939 el Protectorado de Bohemia y Moravia. Cada vez era más evidente que la ambición de Hitler no tenía límites.
Las causas inmediatas que precipitaron el inicio de la guerra fueron una serie de actuaciones que los alemanes realizaron, como las exigencias a Polonia en marzo de 1939 con respecto al corredor de Dantzig, lo que supuso la anulación del pacto de no agresión. El 22 de mayo se firma el "Pacto de Acero" entre la Italia de Mussolini y Alemania. En septiembre, tras la firma del "tratado de no-agresión germano soviético", que supuso una verdadera conmoción en muchos comunistas de la Europa Occidental, Alemania inicia el ataque contra Polonia, fracasando los intentos de mediación británicos. Poco después se firmaba el Pacto Tripartito entre Alemania, Italia y Japón.
Con el ataque a Polonia el 1 de sptiembre de 1938 se iniciaba la II Guerra Mundial, veinte años después del fin de la primera. Con casi la totalidad de Europa controolada directamente por el Reich alemán, o indirectamente mediante aliados, parecía que la consecución de un espacio vital, y ka instauración de un nuevo orden internacional, bajo predominio nacionalsocialista, era posible. Finalmente, tras casi seis años de conflicto, entendiendo como la guerra entre países, pero también guerras civiles entre la resistencia, cuyo principal ejemplo es la Francia dirigida por el conservador De Gaulle, con presencia masiva de comunistas que se echaron sobre las espaldas el peso que ello suponía, y los colaboracionistas(caso de Petain, oregímenes fascistas o semi fascistas que se fueron instalando como en Hungría, Croacia, etc.). Finalmente, Hitler acabaría siendo derrotado gracias a la alianza que se estableció entre todos aquellos que tenían algo, o mucho, que perder ante un hipotético y, realmente posible, victoria de Hitler. La colaboración entre las izquierdas, desde socialdemócratas hasta comunistas, con liberales, conservadores, democristianos o, incluso, nacionalistas que quizás tenían más en común con Hitler que con Stalin; y la colaboración entre las democracias liberales occidentales con EE.UU. a la cabeza y la Unión Sovíética, permitieron que la guerra finalizara el 23 de mayo de 945, con la entrada de las tropas aliadas en Berlín y el suicidio del Führer.
Una nueva etapa en la historia del mundo daría comienzo en ese mismo instante.
3.INTERPRETACIONES SOBRE EL FENÓMENO FASCISTA
A decir de uno de los grandes estudiosos del fascismo, el estudio del fascismo, o de los fascismos, debe ser el estudio del desarrollo histórico de cada uno de ellos. A este particular hemos intentado dedicar la primera parte de este trabajo, en relación con las dos principales manifestaciones que de este movimiento, la italiana y la alemana, han tenido lugar en el periodo de entreguerras. Pero, a partir de ello, vamos a intentar trazar unos esbozos de cómo se ha intentado interpretar estos fenómenos, el por qué, la razón, de la aparición, desarrollo y consolidación, en primer lugar, de los movimientos fascistas, y en segundo, de los regímenes que se lograron institucionalizar, allí donde los fascistas consiguieron hacerse con el poder para imponer su propia visión de la sociedad y, en definitiva, del ser humano.
La interpretación de estos fenómenos ha sido, y sigue siendo, cuestión difícil. Más cuando no se ha llegado a un acuerdo amplio sobre los movimientos y regímenes que deben ser calificados con el término fascismo. Hay quien incluye únicamente el fascismo italiano, como realidad histórica. Otros, los más incluyen en este término también al nacionalsocialismo alemán y otros pequeños movimientos que se dieron, sin mayor éxito en otros lugares de Europa. También fascistas fueron, para otros, los regímenes de Perón, de Pinochet, así como cualquier régimen de naturaleza conservadora-autoritaria, como el Franquismo o, incluso el Gaullismo francés..
Ya desde la aparición de los primeros fenómenos fascistas, los propios contemporáneos intentaron encontrar una explicación al nacimiento de estos nuevos fenómenos políticos y su progresiva implantación entre las masas, hasta hacerse con el control absoluto allí donde consiguieron hacerse con el poder. Pocos fueron, en su origen aquellos que vieron una amenaza real para el sistema parlamentario liberal por parte de estos movimientos.
Ya desde el fin del conflicto, tres corrientes principales se lanzaron a la búsqueda de una interpretación sobre un fenómeno que significó la práctica destrucción del continente europeo. Estas corrientes, la liberal, la radical y la marxista, siguen siendo todavía hoy, aunque con matizaciones respecto a las teorizaciones iniciales, las que siguen dominando en la interpretación de este fenómeno.
3.1. La interpretación liberal
Esta primera interpretación clásica entiende la aparición del fascismo como un producto de la decadencia moral europea en el periodo de entreguerras. Dos de los principales exponentes de esta interpretación serían el italiano Benedetto Croce y el alemán Friedrich Meineke.
Según Croce, en su obra Scritti Politici establece que dos son los aspectos fundamentales para entender el fascismo. En primer lugar, que el fascismo no se apoyaba un una clase social concreta y fue fruto de la depresión civil causada por la Gran Guerra. En segundo lugar, esta crisis de conciencia no fue solamente de los italianos, sino de todos aquellos pueblos que participaron en la guerra. Ello supuso un descenso en la conciencia de la libertad y de la tradición racional iniciada con la Ilustración.
Para el alemán, compartiendo con Croce el universalismo del fenómeno fascista, los fascismos supusieron una desviación del proceso evolutivo por el que caminaba Europa, consecuencia, por un lado de la movilización de las masas que se inicia con la Revolución Francesa, en su búsqueda de una felicidad total inalcanzable; y en segundo lugar de la revolución industrial que rompe con las relaciones y los vínculos tradicionales. Ello supondría, asimismo, una deseperada búsqueda de bienestar material para algunos, y para otros, un sustitutivo de una religión que no daba soluciones a los interrogantes de la vida moderna. De tal modo, y aunque muchos alemanes no apoyaban de forma incondicional al Führer, y en realidad ni siquieran sabían que era lo que realmente querían, éste suponía la única alternativa que parecía viable a la todavía menos querida República de Weimar. Otro alemán, Golo Mann, matizanría a Meinecke, manteniendo que en su capacidad de ofrecer a las élites económicas estabilidad, y a las masas un confort espiritual y el sentimiento de comunidad popular, cabe interpretar, según estas corrientes tanto el éxito del nacionalsocialismo, como de cualquiera de los fascismos.
La primera Guerra Mundial "sacrificando sull´altare della vittoria(...)buona parte dei valori morali che avevano sino allora intessuto la civiltà occidentale ed esaltando gli impulsi negativi" supondría la rotura definitiva del equilibiro entre elementos racionales e irracionales, en una Europa que había quedado sin elementos de referencia, tras el fracaso de la moral decimonónica que llevó a la i Guerra Mundial.
Según esta interpretación, el fascismo se presentaría, y así habría que entenderlo, como una especie de revolución dispuesto a crear algo totalmente nuevo, tan lejano del capitalismo liberal como del socialismo soviético. Sin embargo, y aquí parece radicar el punto débil de esta interpretación, la implantación de los regímenes fascistas fue posible gracias "a la connivencia del viejo régimen o por iniciativa del mismo(...)eliminando cuando se creyó necesario a los elementos que se tomaban en serio el componente socialista y revolucionario de la organización".
3.2. La interpretación radical
Para los seguidores de esta interpretación el fascismo no sería sino un "prodotto logico ed inevitabile dello sviluppo storico di alcuni paesi(...) con un ritardo, fragilità e la esasperazione nel suo sviluppo economico, l´unificazione e l´independenza nazionale", ante estas características que poseían países como Italia o Alemania, la burguesía de estos países recorrería a formas antiliberales y conservadoras para afirmar su predominio social excluyendo la participación de las masas en el proceso de unificaciónnacional y de cualquier tarea política., lo que unido a tradiciones imperialistas en estos países, supondría el germen del posterior desarrollo de los movimientos fascistas.
Por lo tanto, el fascismo, o los fascismos, no supondrían una ruptura con lo anterior, sino, y esto es lo que diferencia esta interpretación de la liberal, una continuidad con respecto a lo anteriormente existente.
Sin embargo, esta corriente interpretativa parece que no ha sido capaz de desarrollar "ricerche complessive che non pongano l´accento solo su singoli aspetti della realtà studiata, ma vedano questa in tutta la sua complesità storica" y no "hanno affrontato il problema di fondo delle transformazioni che la prima guerra mondiale acceleró o produsse nella società europea e del peso determinante di queste transformazioni nel mettere in essere nueove condizione socio-politiche...". Además, esta interpretación presenta el fascismo como un a solucióninevitable y, en cierta forma, determinada por de antemano por las característicaspropias de estos países; ante ello algunos historiadores, como G. Ritter o el propio B. Croce afirman que si el fascismo triunfó no fue por la existencia de motivos que hundían las raíces en el ochocientos, sino por los cambios producidos en elprimer cuato del siglo XX.
A pesar de las críticas recibidas, tanto desde los postulados liberales, como de los marxistas, e incluso de algunas interpretaciones más recientes aportadas desde la psicología o la sociología, cave destacar que esta interpretación ha aportado algunos elementos útiles para el estudio del fascismo como, por ejemplo, el estudio de los motivos o precedentes remotos y de la influencia que proyectarían posteriormente sobre los movimientos fascistas.
3.3. La interpretación marxista
Esta interpretación entiende el fascismo como "un prodotto della società capitalistica e come reazione antiproletaria".
La interpretación marxista tiene el mérito de haber sido la primera en aparecer y en intentar dar una explicación lógica al fascismo, así como de ser capaz de captar que éstos eran un peligro potencial presente en cualquier país. La tesis central es sencilla: partiendo de la base de que el fascismo debe ser explicado en el marco de la estructura social y política de la sociedad capitalista y de sus contradicciones, el fascismo no sería sino una de las formas que asumiría la lucha contra el movimiento obrero por parte del capital. Esta interpretación a estado vinculada sobretodo a los comunistas, aunque no exclusivamente, como es el caso del marxista, no vinculado al movimiento comunista, Arturo Labriola, que expondrá sus tesis ya en 1924 en su obra La dittadura della borghesia e la decadenza della società capitalistica.
La particularidad de esta interpretación consiste en la capacidad de cambio que ha tenido para adaptarse a los imperativos que se exigía con el fin de legitimar las posturas políticas de la Unión Soviéica, y más particularmente de Stalin, en función de la dirección que se creía conveniente tomar políticamente. De tal modo, desde el marxismo se dieron diversas explicaciones según el contexto y el momento histórico en que se encontrasen, y en l apolítica que a la URSS le conviniese llevar a cabo.
Ya en el verano de 1921, la Internacional comunista afirmó que el capitalismo tras la Gran Guerra necesitaría unanueva forma para ser capaz de subsistir ante el empuje de la clase obrera, por lo que la llegada del fascismo al poder en Italia un año después, no era sino la confirmación, entendían ellos, de su tesis. Desde estos momentos, y sobretodo con la llegada de Stalin a la cúspide del poder en la URSS, y con el control de la Internacional Comunista, cabría destacar que la denominación de fascista se daría a todo aquel que se opusiera al proceso revolucionario soviético e, incluso, a la figura de Stalin como líder de la revolución mundial(teoría del socialfascismo y equiparación del troskismo con los fascistas).
En 1935, con Dimitrov a la cabeza, la Internacional Comunista reformaba, aunque no en esencia, su interpretación del fascismo, pasando a un llamamiento ya no solo para la unidad ya no solamente de los diversos marxistas y movimientos obreros, sino incluso de parte las organizaciones liberales para enfrentarse a un enemigo que acabaría destruyendo no solamente al movimiento obrero, sino a la propia sociedad liberal burguesa en la cual había sido engendrado. Evidentemente este cambio, al menos en cuanto a la necesidad de alianzas más amplias, se debían al peligro que para la URSS suponía quedarse sola y aislada frente ala potencia nazi, en caso de una más que probable invasión en busca del espacio vital. Para ello, era necesario una alianza anivel internacional entre potencias burguesas y la patria socialista, así como alianzas dentro de los países entre revolucionarios y demócratas liberales para acabar con el peligro fascista, dando lugar a la política de los Frente Populares, que suponía de hecho, al menos temporalmente, el abandono por parte de los partidos comunistas de los métodos revolucionarios en los países liberales, como sucedió en España o Francia.
Si bien es justo reconocer que el fascismo presentaba importantes ventajas para el capital, como la eliminación del peligro de revolución y la destrucción de los movimientos obreros, así como una importante estabilidad y resistencia a la depresión del `29; se ha de señalar que este régiemn no representaba al gran capital más que el New Deal americano, la República de Weimar o los laboristas británicos. Es más. Muchos de los grandes capitalistas no mostraron especial gusto por Hitler ni por Mussolini ni los métodos empleados, prefiriendo un conservadurismo más tradicional.
La principal crítica a esta corriente cabria enunciarla en forma de pregunta: si el fascismo era un producto inevitable del capitalismo ¿por qué no se dio con la misma importancia en países como Francia, Inglaterra o EE.UU.?

4. CONCLUSIONES
Llegados a este punto y tras haber dirigido una breve mirada tanto a los dos ejemplos paradigmáticos de los movimientos y regímenes fascistas, así como a las interpretaciones clásicas sobre este fenómenos, a modo de conclusión indicaremos una ser de elementos que pueden definir un fascismo genérico, desde diversas perspectivas:
a) Dimensión organizativa
Se tratan de movimientos de masas, interclasistas, con un gran componente joven proveniente, sobretodo, de las clases medias. Los fascistas se vislumbran a ellos mismos como los depositarios de una misión cuyo objetivo es la regeneración nacional, para lo cual no dudan en intentar conseguir el monopolio del poder político, usar el terror, la táctica parlamentario y el compromiso con los grupos dirigentes, para crear un nuevo régimen.
b) Dimensión cultural
Una cultura basada en el pensamiento mítico y el sentido trágico de la visa. La juventud como artífice de la historia y la política militarizada como modelo de vida y de organización colectiva.
Es una ideología antiideológica y pragmática, antiliberal, antiindividualista, antimarxista, antidemocrática, populistay anticapitalista, que aspira a la creación de un hombre nuevo mediante la socialización y la creación de una nueva religión laica.
La primacía de la política como experiencia integral y revolución continua, fundiendo individuo y Estado para lograr un Estado totalitario, como comunidad étnica y moral.
Una ética civil fundada como subordinación absoluta del ciudadano al Estado: disciplina, virilidad, camaradería y espíritu guerrero.
c)Dimensión institucional
6. Represión y control mediante un potente aparato policial.
7. Existencia de un partido único con sus milicias armadas para garantizar la creación del nuevo régimen.
8. Simbiosis entre Estado y partido, cion una jerarquización cuyo líder estará rodeado de un áurea de sacralidad carismática.
9. Organización corporativa de la economía, suprimiendo la libertad sindical,ampliando la intervención del Estadointentando mediante principios tecnocráticos la colaboración entre clases para lograr la grandeza de la Patria, aunque preservando la propiedad privada y la división de clases.
10. Política exterior dirigida la grandeza nacional, con objetivos de expansiónimperialistas.


BIBLIOGRAFÍA
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