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València, València
Licenciado en Historia(orientación moderna y contemporánea)por la Universidad de Alicante- Universitat d´Alacant; doctorando en Historia contemporánea por la Universidad de Granada, en el programa de tercer ciclo "Claves de la Modernidad". Posgraduándo en Estudios Internacionales en la Universitat de València. Analista en Relaciones Internacionales. Escritor y poeta en mi tiempo libre...

martes, 6 de mayo de 2008

ENTREVISTA A JUAN CARLOS MORENO CABRERA(EXTRAÍDO DE PÚBLICO)

Entrevista extraída del diario PÚBLICO, del lunes 21 de abril de 2008. AÑO I- Nº 206.

ENTREVISTA A JUAN CARLOS MORENO CABRERA

"El castellano no está perseguido; ésa es una polémica ficticia"

A los que hablan de guerra al español, este catedrático de lingüística les dice lo contrario: que hay un nacionalismo castellanista excluyente


Moreno Cabrera estima que ningún partido nacional se cree ni fomenta el plurilingüismo
Moreno Cabrera estima que ningún partido nacional se cree ni fomenta el plurilingüismo. - MÓNICA PATXOT
JUANMA ROMERO - Madrid - 21/04/2008 04:58

Lo que comienza justo aquí no es sólo Lingüística. Y, sin embargo, se hablará mucho de lengua. Hay más. Hay política. ¿Qué es si no la eterna disputa catalán-castellano?Juan Carlos Moreno Cabrera (Madrid, 1956), catedrático de Lingüística General de la Universidad Autónoma de Madrid, quiere entrar en el debate. Pero para decir justo lo contrario de la tesis oficial. Para decir que, aunque no se reconozca, y muchos de sus colegas lo nieguen, existe un nacionalismo lingüístico “excluyente”. Que el Estado no acepta la verdadera diversidad de lenguas. Que no fomenta el plurilingüismo. Que el castellano no está perseguido en Catalunya, en Euskadi o en Galicia. Y lo expone en un libro duro, “comprometido”, El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva (Península), en la calle desde hace un mes.

Su postura choca con la ortodoxia.

Sí, lo sé. Pero no dejaré de defenderlo. Existe una ideología muy desarrollada, un nacionalismo lingüístico de Estado, aunque se esconda. El Estado ha presentado el español como la lengua de bien común, la de interés nacional, la superior, la que beneficia a todos y a todos nos hace iguales.

¿Un nacionalismo disfrazado?

Obvio. El Estado podría ser no nacionalista. Neutral con respecto a las lenguas. No es así: concibe y promociona al castellano como un valor cívico y por encima de las diferencias étnicas, de las identidades nacionales. Se dice que el español estándar, el de la Real Academia [RAE], es neutral, cuando no es más que el desarrollo de una variedad, del castellano. ¡Claro que está étnicamente determinado! Una prueba: la pronunciación del español culto coincide con el castellano de Madrid o Valladolid. La tesis de que hay una lengua supranacional, más rica y útil para la comunicación, es ideología. Ocurre lo mismo con el inglés o el francés.

¿No es natural que una variedad se imponga a las demás?

No, porque las lenguas tienden a diversificarse a medida que se expanden y se mezclan con otras. De ahí que un hablante de Cádiz sepa distinguir a uno de Sevilla. Los procesos de estandarización, en cambio, sí son artificiales. Y para ello hace falta un Estado unificado y una estructuración política y económica determinada. La creación del Estado moderno conlleva esa concepción unitaria de la lengua. Censuro por eso a los lingüistas que, sabiendo que es un proceso político, lo ocultan para justificar una lengua que venden como superior.

¿Pero por qué lo han hecho?

La Sociología de la Ciencia tiene más peso de lo que se cree. Los investigadores quieren recibir subvenciones, que sus resultados sean aceptados por la comunidad científica, no marginados. Si yo no tuviera puesto fijo, quizá no me habría atrevido, por supervivencia. Ahora soy más libre.

Quizá no veían esa conexión Lingüística-Política que señala.

¡Yo intento disociarlas! Hacer lo contrario que mis colegas, que las mezclan y no lo dicen. El motor que me lleva a escribir este libro sí es ideológico. Me opongo al imperialismo, al libre mercado… Pero no uso la política para hacer esa disección, sino sólo razonamientos lingüísticos.

¿No busca provocar?

No por mis palabras. Son las de todos los expertos que menciono. Mi libro es casi una antología de 300 pasajes de lingüistas como Menéndez Pidal, Manuel Alvar, Amado Alonso… Elijo textos significativos, duros, transparentes, donde se ve su ideología.

¿Cuándo y cómo se apuntala el nacionalismo castellano?

Comienza en el siglo XIII, cuando Alfonso X el Sabio opta por una variedad concreta como lengua literaria y de la administración. Ya es la elección del Estado. La preeminencia del castellano continúa y se afianza en el siglo XVIII. El proceso es doble: las élites dominantes procuran que su variedad sea la más poderosa y a la vez las clases populosas imitan esa forma de hablar porque es símbolo de prestigio. Las lenguas estatales no surgen, pues, por instituciones como la RAE. Éstas regimentan la variedad impuesta antes por razones políticas, económicas y demográficas.

Y Franco ayudó a esa supremacía.

El nacionalismo lingüístico cree que sólo hay una lengua en el Estado, la española, y ésa es la lengua nacional por antonomasia. Las otras son secundarias. Esa ideología existe antes y después del franquismo, no es exclusiva de él. La dictadura es sólo la manifestación más contundente de la lengua-nación, vehiculada en la escuela. ¿Por qué aún hoy escritores catalanes publican en castellano?

¿El pluralismo es una entelequia?

En las sociedades occidentales es muy difícil porque el sistema educativo no lo promueve. En algunas comunidades pequeñas, sí existe.

Su libro sale en medio de la furia por el conflicto lingüístico.

La pelea de intereses es política: la concepción monolingüe del Estado castellanista y la concepción plurilingüe que los catalanes tienen de España.

El PP o el partido de Rosa Díez ven persecución del castellano.

No, no es así. Cuando se intenta que el catalán ocupe en Catalunya espacios antes ocupados por el castellano, se entiende por persecución, algo absurdo y estúpido. Lo que se teme es la posibilidad, muy remota aún, de que el catalán sea la lengua dominante en Catalunya. ¿No sería eso lo normal, siendo cooficial?

¿La polémica es ficticia, pues?

Sí. Trasluce ese miedo sin fundamento. ¿Se va a perder el castellano, con 400 millones de hablantes?

Pero puede haber desigualdades. En oposiciones, por ejemplo.

Ése es un problema del monolingüe, no del bilingüe. Un catalán, un vasco o un gallego tiene derecho a que se le enseñe en su lengua materna en todo el Estado. Sí se garantiza lo contrario, que un madrileño pueda estudiar castellano en Catalunya. ¿No somos todos iguales?

"Apruebo las sanciones por no rotular en catalán si sirven para promover la lengua"

¿No es un paroxismo que se multe por no rotular en catalán?

Si las sanciones sirven para promover la lengua, las apruebo. Como socialista, y no del PSOE, soy partidario de pagar para bienes sociales.

Dice que no hay partidos de ámbito nacional plurilingües.

No. Sólo podría ser IU, pero la izquierda ha renunciado hace tiempo a esa consigna, como al derecho de autodeterminación, que respaldo.

¿Por qué, por miedo? En campaña se vio lo sensible del tema.

Depende de dónde. En Catalunya sí que es rentable el asunto, donde el PP no tiene nada que hacer.

Porque para la derecha es una de sus batallas ideológicas, ¿no?

Sí, concibe España como una única nación, indivisible, con una lengua nacional posible, el castellano.

No deja de ser sorprendente que usted, madrileño, defienda las tesis nacionalistas periféricas.

También yo tenía prejuicios, pero concluí, tras leer mucho y estudiar idiomas, que aquello que nos decían de lenguas más fáciles y aptas no tenía fundamento lingüístico, sino ideológico. Lo expuse en La dignidad e igualdad de las lenguas, en 2000. A partir de ahí seguí investigando y encontré más argumentos.

¿Sabe que le citan en foros nacionalistas e independentistas?

Sí, ellos lo agradecen mucho. Hasta ahora sólo les llegaba desde Madrid que su lengua no valía nada, y sí el castellano. Pero no lo he escrito para que me aplaudan. No soy dogmático y no descarto estar equivocado. Ésa es una actitud científica.

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jueves, 27 de marzo de 2008

La I República, Entre el centralismo y el federalismo.

1. INTRODUCCIÓN
Desde la Guerra de la Independencia y las Cortes de Cádiz, primera ocasión en la que se proyecta la creación de un Estado Español unitario, centralizado y uniforme bajo la óptica del liberalismo y con un marcado carácter antiabsolutista y opuesto a las formas jurídicas del Antiguo Régimen, el desarrollo de la estructuración territorial de España ha sufrido numerosos vaivenes que no han permitido la consolidación de una forma clara y totalmente aceptada, de ninguna de las alternativas que se ofrecían como receta para formar un Estado viable capaz de amoldarse las exigencias propias de un mundo donde el progreso y la modernización se convierten en el eje clave.
El centralismo, bajo la forma de estado unitario o con tibias formas de descentralización administrativo, pero sin auténtica capacidad de las entidades subestatales para llevar adelante sus proyectos con un mínimo de autonomía; y el federalismo, bien siguiendo para su ejecución razones históricas, delimitando los estados federados en función de las antiguas regiones o reinos históricos, o bien siguiendo las orientaciones más extremistas que preferían la configuración desde abajo según el modelo de los cantones. Otras formas que tuvieron menor implantación, como los partidarios de la confederación, quedaron desde el principio sin un espacio en el que desenvolverse, por la indiferencia general que sus propuestas causaron.
Fue a partir del llamada Sexenio Revolucionario cuando las voces a favor de la instauración de una nueva forma de estrado, la República, comenzaron a hacerse escuchar, cada vez con mayor fuerza. Tras el fracaso del reinado de Amadeo de Saboya, que reinó con el nombre de Amadeo I, las voces críticas con el sistema de búsqueda de un monarca por las diversas cortes europeas, se fueron imponiendo, tanta las procedentes desde el carlismo, como del republicanismo e, incluso, desde los alfonsinos. Los radicales, ante esta tesitura, y viendo que en Francia, ante la incapacidad, similar a la del caso español, de encontrar un ocupante del trono que se considerase válido, se instauró una nueva República, optaron por llevar adelante la reforma hacia la instauración de la Rpública, siendo conscientes de que de no ser así, era más que probable, al menos en su opinión, que ésta sería impuesta por una revolución que, de la manos de los federales, acabarían creando un régimen muy lejano a su ideal de orden.
Fue ya en 1873, momento en que el predominio de los republicanos federales, encabezados pro Pi i Margall, se hizo patente cuando con las nuevas Cortes Constituyentes proclamaron la República Federal, que aunque mantenía las esencia de lo que era el sentir mayoritario de este grupo, hubo de limitarse por los acuerdos que fueron necesarios alcanzar con sectores conservadores, como es el caso de que el federalismo se impusiese desde arriba, y no desde abajo, para intentar que el nuevo régimenr federalista tuviese viabilidad en su aplicación. Ello provocó que los denominados intransigentes abandonaran las Cortes y se lanzaran a la creación de cantones independientes opuestos ala forma en que se estaba desenvolviendo la República Federal oficial. Con todo, como decimos, se llegó a redactar un proyecto de Constitución que nunca fue puesto en práctica.
En este trabajo nos centraremos en este último periodo republicano federal, para analizarlo desde diferentes ópticas. En primer lugar nos centraremos en los obstáculos y las pugnas entre partidarios de la república federal, más concretamente de la mano de dos personajes históricos claves como son Pi i Margall y, con sus diversas argumentaciones; para después realizar un repaso a la propia Constitución inaplicada y a sus artículos relacionados con la organización territorial y el reparto de poder y competencias entre los entes que configurarán la Nación Española.

2. FEDERALISMO VERSUS DESCENTRALIZACIÓN: PI I MARGALL Y GABRIEL RODRÍGUEZ.
Con motivo de La Gloriosa y ante la falta de certezas sobre lo que acaecería con respecto a la sucesión dinástica tras la caída de Isabel II, durante las Sesiones de las Cortes Constituyentes, en los días 18 y 19 de mayo del año 1869, diversos políticos intentaron con sus intervenciones hacer prevalecer su concepción propia sobre lo que debía acontecer con respecto al futuro del Estado. Al parecer dos personajes en éstas tuvieron mayor importancia y mantuvieron, con sendas intervenciones, tiranteces importantes que demuestran el clima de inestabilidad y polarización en el que se encontraba la sociedad española del momento. Gabriel Rodríguez, primero, el día 18 de mayo; y Francisco Pi i Mrgall, después, al día siguiente; se dirigieron a la cámara, como representantes de dos opciones totalmente contrapuestas sobre el modelo territorial a seguir.
2.1. LA INTERVENCIÓN EN CORTES DE GABRIEL RODRÍGUEZ EN DEFENSA DE LA DESCENTRALIZACIÓN.
En su intervención del 18 de mayo de 1869 Gabriel Rodríguez exponía su preferencia, y la de sus seguidores, de establecer un Estado descentralizado, huyendo de cualquier viso de federalismo al que atribuía la malvada cualidad de suponer un proyecto “reaccionario” frente a la “idea de descentralización, que es la idea democrática hoy en España” . Además, en su discurso, Gabriel Rodríguez relaciona en repetidas ocasiones el federalismo con el desorden y la anarquía y expresa su preocupación porque esta idea mantiene una indudable correspondencia con importantes sectores de la obrera AIT, dominada en España por los partidarios de las ideas de Bakunin y de Proudhon, teóricos, ambos, que mantienen posturas proclives al federlismo, pero, en realidad, desde una óptica bastante diferente a las de los republicanos federales, que si bien tenían el apoyo de una parte importante de la clase obrera, sus dirigentes y gran parte de sus partidarios oscilaban más bien entre la baja y la media burguesía urbana .
Junto a esto, el mismo político no dudó en afirmar que si una parte importante de la población había votado en determinadas localidades la opción federalista, ello no se debió sino “a la confusión lamentableque se hace entre estas dos ideas políticas(federalismo o descentralización)” y explica que ello es debido a que “algunas provincias, por ejemplo Cataluña, que quiere conservar el sistema protector contra la opinión de las demás provincias, cree que en llegando a ser un Estado federal conservaría ese sistema, aunque el resto de España se opusiese y no fuera partidario del proteccionismo(...)pues irían contra sus propósitos y contra sus intereses puesto que si ponían las aduanas en su Estado, el resto de España establecería la libertad de comercio, y en lugar de tener asegurado como hoy todo el mercado español, que ahora tienen y que todavía tendrán por algún tiempo monopolizado, los fabricantes no tendrían más mercado que el de su pequeño Estado” . En cambio, opina que “la descentralización es una idea aceptable, que puede dar grandes bienes al país; es la idea democrática(...)quitando atribuciones excesivas al Estado y reintegrando al individuo en todos los derechos que pertenecen a su persona, robusteciendo la acción del individuo, del municipio y la provincia. Y con la descentralización basta para que puedan satisfacerse en España todas las necesidades económicas y sociales sin necesidad de romper la historia de tres siglos para volver a la época en que hubo ocasión de crear la república federal, que es la época de los Reyes Católicos(...) y con la descentralización se dará por medio de las leyes todala vida que deba darse al municipio y a la provincia, para que, sin necesidad de confederaciones artificiosas, vayan realizando sus aspiraciones legítimas y sus derechos, ocupándose el Estado solamente de que se realice la justicia.” .
Estas declaraciones fueron contestadas al día siguiente por el diputado republicano- fedral Pi i Margall, con una orientación claramente distinta.

2.2. LA INTERVENCIÓN EN LAS CORTES CONSTITUYENTES DE PI I MARGALL EN DEFENSA DEL FEDERALISMO.
Al contrario que el diputado anterior Pi i Margall fue siempre un acérrimo defensor de la República como forma de Estado y de la federación como forma de organización territorial y de poder.
En consecuencia, el día 19 de mayo de 1869, Pi i Margall ofreció a la Cámara una batería de motivos por los que era necesaria decantarse no solo por la República, sino que ésta debía ser, además, federal, para de tal modo garantizar las libertades y los derechos de los hombres.
En su intervención elabora argumentos basándose tanto en la razón del pensamiento ilustrado, haciendo continuas referencias a Montesquieu, como a la historia de los diversos estados que han conformado durante el medievo el territorio peninsular.
En relación con las ideas de Montesquieu, el político catalán, no duda en secundar la idea de que “las pequeñas repúblicas suelen ser destruidas por una fuerza exterior, las grandes suelen perecer siempre por un vicio interior” por lo que solamente la república federal otorgaría a la Nación una “forma de gobierno que a las ventajas de la república añade la fuerza exterior de la monarquía”.
Desde las filas contrarias al federalismo se expone que esta forma puede ser válida para unir territorios sin lazos entre ellos, pero no para España, nación en la cual estos lazos existen desde siglos atrás. También para ellos, Pi i Margall tendrá respuesta, pues en su discurso expone, no sin razón, que “esa unidad vino hecha de manera que los peublos no la aprobaron, es decir, vino hecha parte por la conquista, parte por la sucesión y parte por el matrimonio de los reyes(...)y cuando se quiso acabar con los fueros no se pudo alcanzar sino por medio de la violencia(...)y si volvieran a ver en peligro sus fueros, volverían a tirar de la espada”. Por lo tanto para él resulta una obviedad que la unidad a la que se encomiadan los defensores de la mera descentralización administrativa, no es tal, ya que como queda patente en la realidad de cada región se “conservan su sello particular(...)su lengua, sus costumbres su antiguas leyes” . Continúa defendiendo que precisamente ese apego a lo propio es la que hace fuerte a España como Nación, como es el caso de la Guerra de Independencia frente al Imperio Napoleónico, pues “las provincias se constituyeron independientemente de Madrid, formaron juntas, hicieron armamentos(...) lo cual debe probar que existe en España un espíritu provincial que no es un obstáculo para el desarrollo de la unidad nacional.”
Pi cree en la federación de abajo a arriba, y no al revés, siendo ello lo que marca la verdadera diferencia entre el federalismo y la mera descentralización. Con ello, “el Estado en lugar de limitar , es limitado, sin cesar en sus funciones por las provincias mismas. El Estado tiene funciones completamente deslindadas: es hijo de un pacto” . Ello queda claramente demostrado en los dos casos más notorios de repúblicas dotadas de constituciones federales, las norteamericana y la suiza, naciones que precisamente han adoptado esta forma “para hacer más fuerte su unión, para establecer la justicia, para asegurar la tranquilidad y el orden interior, para proveer a la común defensa, para asegurar la independencia del país contra el extranjero...”
Por último en su discurso enumera una serie de ventajas políticas, administrativas, económicas y con respecto al orden social que solamente serían posibles con la instauración de la República federal.
En cuanto a las ventajas políticas, siguiendo de nuevo Montesquieu, señala que con ésta se aleja de los inconvenientes de la república unitaria; porque si acaso un hombre viniese a ser tan poderoso que pudiese ser un peligro para las provincias, éstas se pondrían en guardia contra él, gracias a las fuerzas propias con que cada provincia cuenta” . Es decir, el hecho de que cada provincia tenga un alto margen de autonomía dentro siempre de la unión federal, aseguraría que en caso de que en una provincia hubiese un gobierno tiránico, se evitaría que se extendiese al conjunto, y además, el resto de las provincias actuarían conjuntamente contra éste.
En cuanto al campo de la administración suprimiréis “todas esas ruedas inútiles y complicadas de que tenéis necesidad para mantener enlazado y preso el municipio con la provincia y la provincia con la Nación, ahorrando inmensos gastos en el terreno de la Hacienda, ya uqe cada provincia tendrá sus presupuestos y su sistema tributario adaptado a sus necesidades”
En el terreno económico, expone la situación de las regiones antes y después de que se produjese el proceso de centralización, que acabaría ahogando el progreso y el desarrollo de sus economías, ya que tanto Aragón, como Barcelona, o incluso en Andalucía observa que nunca más se ha conocido “la industria floreciente que en otros tiempos hubo, ni el activo comercio, ni el desarrollo de las ciencas y las artes(...). Haced que cada provincia aproveche los medios de vida que tiene y los elementos de riqueza con que cuenta, y veréis cómo las provincias vuelven a recobrar su antiguo poderío.”
Por último, en cuanto al mantenimiento del orden social, expone que de ningún modo se podrán solucionar los problemas relativos a esto sino siguiendo los “criterios de las diversas provincias en que han surgido, pues las cuestiones sociales son precisamente las que son más fáciles de resolver bajo la jurisdicción de la provincia, y por consiguiente bajo la república federal.

Con toda esta exposición de argumentos, Pi i Margall intentó convencer a sus señorías de las Cortes Constituyentes de la necesidad de progresar hacia una república federal, frente a los deseos, que al final se impusieron, a favor de una monarquía aunque con un importante carácter liberal-democrático que acabaría personificando Amadeo I.
3. LA I REPÚBLICA ESPAÑOLA Y LA CONSTITUCIÓN FEDERAL.
Como hemos comentado más arriba fue la abdicación por parte de Amadeo I “que dió paso a la reunión conjunta del Congreso y del Senado, que asumían en sí el poder supremo y la soberanía de la nación. La mayoría radical de la Asemblea Nacional pactó con la minoría republicana la proclamación de la República y la formación de un nuevo gobierno”. De esta forma se “se procedió a la proclamación de la república el 11 de febrero de 1873” .
En mayo de 1873 se celebraron elecciones destinadas a la formación de unas Cortes Constituyentes, que se saldaron con una amplia mayoría republicano federal, aunque la abstención se situaba en un 60 por ciento, lo cual dejaba la posición de los vencedores lejos de una clara legitimidad para imponer sus decisiones.(...). En estas Cortes se elaboró un proyecto de constitución que sin embargo no llegaría a ser aprobada. Su principal característica residía en la calidad de federal que se le otorgaba a la Nación Español, integrada por diecisiete Estados que se correspondían con las regiones históricas y los territorios coloniales.
Así pues en esta constitución se explicita la formación de España como república federal y como se debía efectuar la división de los poderes y las competencias entre los diferentes entes políticos y administrativos. Ello será tratado en diversos títulos del texto; más concretamente en el Título I, el Título III, el Título XIII y el Título XIV. Sobre Estos vamos a realizar un breve análisis reseñando los artículos más interesantes para comprender el carácter federativo de la Nación.
En el Titulo I, De la Nación Española, la Carta Magna deja patente su vocación de federalidad al exponer claramente que “España se compone de los Estados de Andalucía Alta, Andalucía Baja, Aragón, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla la Nueva, Castilla la Vieja, Cataluña, Cuba, Extremadura, Galicia, Murcia, Navarra, Puerto Rico, Valencia y Regiones Vascongadas”. Y sigue esta línea en su Título III, De los poderes públicos, ya que en su artículo 39 expone que “la forma de gobierno de la Nación Española es la República federal” continuando en el siguiente artículo con “todo lo individual es de la pura competencia del individuo; todo lo municipal es del Municipio; todo lo regional del Estado, y todo lo nacional de la Federación”. Esto parece inspirado en aquel discurso de Pi i Margall en las Cortes Constituyentes de 1869 cuando exponía los diversos entes que formaban la nación, desde el individuo hasta la federación de los diversos Estados. Y así sigue en el artículo 43 que estos entes son “el Municipio, el Estado regional y el Estado federal o Nación.(...)y cada uno de estos reconoce los derechos de la personalidad humana así como los de los diferentes organismos.” Siguiendo de nuevo a Pi i Margall, aquí se evidencia claramente la diferencia entre la descentralización administrativa y la federación, en tanto que “la descentralización es una cosa arbitraria por parte del Estado, y éste es limita las atribuciones de las provincias y, por extensión, del individuo”
En el Título XIII, De los Estados, se especifica la autonomía que cada Estado tiene en materia económico-administrativa y política, siempre que sea compatible con la existencia de la Nación. Se reconoce además, el poder para dotarse de una Constitución interna que les permita y la capacidad de poseer unos gobiernos propios y unas Asambleas legislativas para regir su destino en cuanto a su ámbito interno se refiere., dejando claro en el artículo 95 que “en la elección de los gobiernos y los legisladores no podrá intervenir nunca el Poder federal” lo cual otorga a este régimen un prima mucho más democrático que todos los precedentes y de la mayoría que seguirán después, tras la Restauración.
Además en diversos artículos de este Título se recoge el traspaso de competencias en determinadas materias sociales, como es el caso de la educación, que según el artículo 98 los Estados” tendrán la obligación de conservar un Instituto de Segunda Enseñanza para cada una de las actuales provincias...” lo cual unido a uno de los artículos referido a los municipios da una imagen de la mayor calidad social de la nueva república.
Otro punto importante en cuanto a la organización interna del Estado, en la cual se remarca la autonomía, pero siempre dentro de la legalidad federal son los artículos 101 y 102. En el primero de ellos queda claro que “los Estados constituirán sus Poderes con entera libertad, pero con analogía al tipo federal, y dividiéndolos en los tres fundamentales de legislativo, ejecutivo y judicial”, con la inequívoca intención de evitar cualquier involucionismo que pudiese suponer una vuelta a un régimen no democrático. En 102, como señalábamos, con el mismo fin, de salvaguardar la unidad de la Patria y de la democracia republicana, será necesario que si bien las Constituciones de los Estados regionales serán promulgadas por ellos mismos, será necesario que las mismas sean sancionadas por las Cortes federales para garantizar que “estén respetados los derechos de la personalidad humana, los límites de cada Poder y los preceptos de la Constitución federal”.
Por último, al reconocerse la capacidad de cada Estado de organizarse internamente según su propia voluntad, tal y como se recoge en el Título I, “podrán conservar las actuales provincias o modificarlas, según sus necesidades”.
Por último cabe destacar la forma en que se organizará el poder municipal, especificado en el Título XIV, De los Municipios; en el articulo 106, que se corresponde con el primero del presente título, se explicita que tendrán “en todo lo municipal autonomía administrativa, económica y política” nombrando “por sufragio universal sus gobiernos o sus alcaldes que ejercerán el poder ejecutivo municipal”, lo cual supone un hecho decisivo en la evolución político administrativa del Estado Español, pues hasta ese momento eso jamás había sido posible siendo el hecho más àrtecido lo que ocurrió durante el Trienio Liberal(1820- 1823) durante el cual se permitía la elección de los concejales por sufragio directo, pero no obstante, censitario. Esa autonomía se completará con la libre elección de la composición de los ayuntamientos “que darán reglas sobre los asuntos municipales”, es decir, se encargarán del poder legislativo; así como de los jueces, con lo cual también se precederá a una autonomía en el ambito judicial. El Estado regional habrá de comprometerse con el desarrollo de los municipios, ya que si estos se constituyen en un nivel superior será con el fin de garantizar su bienestar, por lo que sin dudarlo esta entidad habrá de dotar al municipio de “la policía de orden, la administración civil y criminal que les competa”; así como poner en poder del municipio “los caminos vecinales, las calles,los hospitales(...) las rentas, los fondos ylos medios de crédito necesario para la ejecución de todos sus fines”. Además, se establece el artículo 109 que reza sobre la necesidad de que el ente de mayor jerarquía directa, es decir, el Estado regional, servirá de garantía frente a un posible abuso de poder sobre los ciudadanos por parte del municipio.
Pero, además, se introducen artículos que recuerdan que, como un sistema federal que es el que se establece, la autonomía no implica independencia, tal como podemos encontrar, de nuevo, en aquel discurso de Pi i Mrargall, en las que defendía la superioridad del sistema federal. “los pueblos a medida que se van desenvolviendo las relaciones económicas, sienten ciertas necesidades y forman el grupo que se llama provincias(...)con unajerarquía de menor a mayor” . De tal modo, y en función de esa jerarquía que se establece, los municipio serán responsables, y el Estado regional deberá hacer valer su superioridad para que esta responsabilidad se cumpla, por el bien del conjunto, en diversas materias; así expone en el artículos 108que se deberán “sostener escuelas de niños y adultos, dando la instrucción primaria gratuita y obligatoria”, lo cual, como hemos comentado anteriormente, da imagen de la calidad de social que adquiere la administración pública es estos momentos, indudablemente influenciado por las influencia que diversos autores de corte socialista o utópico, como Proudhon, ejercieron sobre las distintas corrientes favorables al federalismo, ya sea desde el ámbito republicano burgués como del socialismo libertario y obrero.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Un visión sobre "La Primavera de Praga"de Miguel Delibes.

Miguel Delibes, autor de La Primavera de Praga, nos cuenta en esta obra los avatares que está viviendo la población checoslovaca por zafarse del régimen dictatorial títere de la poderosa Moscú. Un trance de formación de un nuevo sistema que los propios protagonistas denominan "socialismo de rostro humano". Un socialismo que no coarte la libertad y los derechos del individuo; una democracia que garantice la justicia social más allá de la palabra.
La obra, simulando una conversación entre alguien opuesto a la política socialista y el autor; poco a poco Delibes va desgranando, paso por paso y ámbito por ámbito, las acciones, las esperanzas y las ilusiones de los checoslovacos en su cometido. Pero también los obstáculos, los traspiés y las reacciones de quienes se oponen a la evolución del Régimen, los dogmáticos del Partido(Comunista) y la "todopoderosa" Moscu.
El movimiento aperturista comienza a moverse en el verano de 1967, cuando algunos, la mayoría, de los escritores e intelectuales del país a alzarse en contra de la represión y a favor de las libertades. Poco a poco se unen otros sectores sociales, estudiantes( menos de un diez por ciento es partidario del régimen) y personas de la calle, que con diversas excusas comienza a alborozarse y a enfrentarse a la rigidez monolítica del Partido, el gobierno y el Estado.
Ante el cariz que toma la situación, dos vías o la represión o la reforma. Los progresistas del Comité Central del Partido, consiguen "desmonolitizar" el Régimen separando la Secretaría General del Partido Comunista del cargo de Presidente de la República. Con un rápido movimiento, se consigue que dos progresistas ocupen los dos cargos, Svoboda y Dudcek, respectivamente.
Sin violencia y con un gran sentido de civilismo, evitando dar cualquier pretexto para la intervención de las tropas del Pacto de Varsovia como ocurrió en la Hungría del 56, la evolución comienza a tomar forma. El futuro es de esperanza...
Pero en los días en que se desarrolla La Primavera de Praga, la economía del país está enferma, tal como declaró el presidente de la Unión de Escritores, señor Goldstücker. Colas en supermercados y en gasolineras demuestran que el ensayo de aplicación del socialismo dogmático no avanza en buena dirección. Desde su independencia en 1918, Checoslovaquia fue un Estado de 130.000 kilómetros cuadrados y con 13.000.000 de habitantes. Hoy el país es más pequeño al ser recortado por Rusia, y con 15.000.000 de habitantes, lo que plantea una alta densidad demográfica. Además es una tierra apta para la agricultura desde tiempo atrás y con una tradición importante en cuanto a la industria.
Pero con la implantación del socialismo la nacionalización o estatalización, esto es, el paso a propiedad estatal, de gran parte de la industria y el comercio, y la organización en cooperativas de los grandes latifundios, dependientes del Estado el Estado desempeñará un papel de "Empresario Absoluto", que fracasará en su cometido talcomo demuestra el bajo nivel de vida y la comprometida balanza comercial.
Los motivos son variados, pero quizás sea paradigmático la inexistencia de estímulo, que conduce a la apatía de los agentes productores que no se esforzarán, pues ello no le reportará beneficio; la falta de motivación para la innovación pues una mayor o mejor producción no significará ninguna ventaja a los trabajadores. No importa la habilidad individual. De tal manera dos individuos con el mismo título tendrán los mismo ingresos, independientemente del lugar en que lo hallan obtenido y de su eficacia.
El fracaso se ciñe ante el modelo de socialismo centralizado y rígido que no tiene en cuenta la realidad, sino solamente los postulados teóricos. Delibes se muestra convencido de que en la evolución política social y económica de Checoslovaquia, aquello positivo que tenga el socialismo como sus valores de igualdad, o la garantía de ciertos servicios, serán combinados con la introducción de estímulos en el comercio estatal, el comercio privado y una liberalización de la producción y la comercialización de los centros productores.
Si el Estado es el principal destinatario de los ingresos -reflxiona el autor- lo lógico es que los servicios fuesen, al menos correctos. Pero nada máslejos de la realidad, con unos servicios mediocres, cuando no nefastos, como las pésimas vías de circulación, o los graves problemas de vivienda que no alcanzan las necesidades reales de la población, con esperas de muchos años para poder alojarse en uno de los apartamentos que el Estado arrenda a los ciudadanos. Al preguntar a los ciudadanos dónde van a parar los beneficios de la economía, la respuesta es clara: a la burocracia.
El nivel de vida es bajo, con unos sueldos que rondan desde las 1.000 koronas de un peón a las 3.500 de un Catedrático de Universidad(con 27 koronas un kilo de pollo congelado con algo más de 100 unos zapatos), lo que unido a la no-convertibilidad de la moneda checoslovaca, korona, favorece la existencia de un mercado negro de divisas. Con el nuevo régimen que se está tratando de implantar, los checos pretenden abrir sus contactos comerciales a países del área occidental, despojándose de la dependencia a Rusia, principal sujeto comercial con la Checoslovaquia socialista. Sin embargo, como dejaba claro el Ministro de Asuntos Exteriores, señor Hajek, estos nuevos contactos comerciales "no afectarían a las alianzas con los Estados Socialistas".
El planteamiento sobre el que se desarrolla la economía socialista es correcto: acabar con la explotación del hombre por el hombre. Pero hay que evitar caer en la explotación del hombre por el Estado. La aplicación a ultranza de la doctrina marxista-leninista ha fracasado, y así lo entiende el propio Comité Central de Partido y muchos marxistas checoslovacos. Será necesario seguir buscando un sistema justo de verdad.

Los primeros pasos hacia la emancipación de la América española. J. P. Viscardo y Guzmán.

1. Introducción
Desde el mismo momento en que se inició la conquista y colonización de las nuevas tierras a las que Colón llegó buscando una ruta alternativa para arribar a las Indias, se inició una pugna por obtener los mejores y mayores beneficios que podían otorgar estas tierras entre la monarquía castellana y los colonos que partieron hacia estas tierras con miras a emprender una ascenso social que en sus lugares de origen se suponían imposibles. Estas tensiones marcarían de forma estructural la formación de las sociedades que se instalarían en las tierras el continente americano, con las lógicas consecuencias políticas, sociales y económicas.
Los deseos de cada uno de estos actores chocaban, de forma directa o indirecta según el contexto en que se desarrollase, sin cesar a lo largo de todo el proceso de colonización. Pero sería incorrecto pensar que ello se reduciría a la primera o a la segunda generación de colonos, es decir, la de aquellos que llegaban desde la Península Ibérica con el fin de satisfacer sus ansias de poder, riqueza y un nuevos status social, sino que estas pugnas se prolongarían en las sucesivas generaciones, los descendientes, de estos colonos. Ellos, serían los que una vez alcanzado una cierta categoría social, tras haber creado sus propios intereses económicos y comerciales, los que entendían que en sus manos, como habitantes de esos territorios y descendientes de aquellos antepasados que "se retiraron a una distancia inmensa de su país natal renunciando(...) se expusieron a procurarse una subsistencia nueva con las fatigas más enormes" debía quedar la soberanía de esos territorios y, por lo tanto, regir los destinos de su patria, acabando con la opresión a la que se les sometía desde la metrópolis.
A simple vista parecería lógico que si este era el pensamiento de las élites criollas respecto a la metrópoli, desde el mismo momento que tomaran conciencia de sus particularidades y de sus intereses, diferentes a los que emanaban desde la corte peninsular; así como se asimilaran los valores de la Ilustración que por aquella época se desarrollaban en Europa, luchando por la razón y la libertad, se iniciara una lucha abierta por conseguir la libertad en, y la liberación de, los territorios que la Corona castellana, y más tarde la monarquía española, mantenían en ultramar.
Sin embargo, la Historia no es tan lineal y previsible. Las elites criollas no siempre se enfrentaron de forma abierta a la Corona Española. Subsistían, en cambio, otros factores, no siempre tan claros, por los que la adquisición de aquella identidad y aquella divergencia de intereses no conducirían de forma súbita y continuada a la lucha por la emancipación, y que permitiría que España mantuviera su imperio de ultramar de forma prácticamente íntegra, sin sufrir ninguna amenaza serie por parte de los criollos de acabar con el orden establecido, aunque sí hubieran tumultos de forma circunstancial por medidas concretas que se ordenaban desde las metrópolis.
Los factores por la que la marcha hacia la emancipación no comenzaron hasta más bien finales del XVIII son diversos: miedo a crear un vacío de poder que provocara una alteración del orden social; intereses creados entre peninsulares y criollos que no hacía tan claro la existencia de un interés común de todos los indianos; entre tantos otros... Sin embargo, una vez comenzado el movimiento, no hubo marcha atrás...
¿Economía?. ¿política?, ideología?, ¿distinciónes sociales? En este trabajo intentaremos adentrarnos en los múltiples factores que aceleraron unas veces, y ralentizaron otras, el camino hacia la emancipación del Nuevo Mundo. Para acabar realizaré un breve análisis de una de las primeras proclamas abiertamente independentista que vio la luz, obra del exjesuíta J.P. Viscardo y Guzmán.
2. Antecedentes: autonomía o centralización
Durante el periodo de los Austrias Menores(1631-1700) se dio entre el Nuevo Mundo y la metrópoli un proceso de distanciamiento y enfriamiento de las relaciones, que permitió a las élites criollas aumentar progresivamente su poder a partir de diferentes mecanismos, lo cual conllevaba, asimismo, la consecución de un alto grado de autonomía política y económica. Transcurriendo el siglo XVII se dio la política de lo que algunos autores han dado en llamar del consenso colonial. Éste se caracterizaba porque, sin otorgar a las élites indianas una libertad absoluta en la práctica de poder, permitía una cierta descentralización burocrática, entre el Rey y sus súbditos, entre los cuales, la burocracia hacía de intermediario. Es decir, esta situación reflejaba un debilitamiento del poder real que era incapaz de imponerse de una forma clara a las élites criollas.
Ello influiría asimismo en la composición de la burocracia en el Nuevo Mundo. De forma paulatina, se produciría una americanización de la burocracia, es decir, las élites criollas si no por derecho, al menos sí por compra, fueron llegando a diversos cargos de la administración colonial, por lo que "acabaron por dominar el tesoro por lo que las oportunidades de fraude y corrupción aumentaron y las remisiones de rentas públicas a España disminuyeron". Esta situación tuvo su origen en 1633cuando con Felipe IV y de Olivares aprobaron la venta sistemática de cargos, permitiendo a inexpertos y corruptos copar la administración, con lo que si bien evitaban conflictos y rebeliones era a expensas del control imperial.
Sin embargo, desde la llegada de los Borbones a la Península se procedería a un intento de reasunción del poder perdido por parte de la metrópoli. Los Austria habían dejado, como resultado de la construcción patrimonial del Estado un país con provincias unidas, pero no unificadas. Para ello, distintas mediadas serían puestas en práctica por parte del Estado, desde las reformas de las instituciones para que sirviesen de forma efectiva a los intereses centralizadores hasta la variación de los límites politico-administrativos, como la creación del virreinato de Nueva Granada en 1739 o el del Río de la Plata en 1776 , a la limitación, sobretodo impulsada por el ministro de Indias José Gálvez desde 1776, de la participación criolla en la organización burocrática. Ello conllevó una disminución de la autonomía municipal y de la política de consenso en la que hasta el momento se había ido desarrollando en las relaciones criollos-metrópoli, máxime con la creación de los intendentes, que en determinados ámbitos era muy superior a lo que la monarquía borbónica deseaba, lo que, a su vez, dio lugar al descontento indiano que lo entendió como una muestra del despotismo burocrático hispano. El objetivo de desamericanizar la administración solamente sería logrado en parte ya que si bien, como demuestran las cifras, serían los españoles venidos desde la Península los que se harían con la mayor parte de los puestos en la burocracia y la administración(por ejemplo en 1751-1808 solamente el 23%(66 de los 266) de los puestos en audiencias americanas correspondía a criollos), fueron los criollos los que por razón de las necesidades defensivas de los territorios americanos, y ante la falte de españoles dispuestos a venir a estas tierras para servir en el ejército, ocuparon la una posición importante en el mundo militar, que ocasionó "incluso la americanización del cuerpo de oficiales del ejército", dado por la necesidad de vender los cargos militares para aumentar las rentas públicas(en 1788, 51 de los 81 oficiales eran criollos), pues no se creía que ello fuese un peligro para el control imperial ya que este nuevo imperialismo borbónico se basaba más que en una militarización masiva en un complejo entramado administrativo y burocrático.
El territorio americano debía comportarse como una verdadera colonia, cuyo fin no era más que el de favorecer a la metrópoli. Los virreinatos, según el Virrey de Nueva España el conde de Revillagigedo, a cambio de la protección que obtenían de la metrópoli no debían competir con ella en el mercado, pero sí ser un lugar que debía actuar como demandante de los productos, manufacturados o no, que se producían en la Península, a la par que se una fuente barata para la obtención de materias primas. Ello se lograría, bien mediante el monopolio que se ejercería con el comercio, aunque paulatinamente se fuera resquebrajando, por las protestas criollas, bien con la prohibición de producir aquello que la Península podía a exportar a sus colonias.
La anterior política de los Austria basada en una autonomía de facto, tanto en lo político como, relativamente, en lo económico, en la que primaba el consenso frente a la imposición Imperial permanecería en la memoria colectiva de los criollos. Carlos III y su ministro Gálvez pretendían obviar más de un siglo de libertades logradas por los criollos para volver a una sociedad rígidamente dirigida desde la metrópoli, sin tener en cuenta los intereses criollos ni la propia dinámica que había adquirida el Nuevo Mundo. Como advirtió Godoy al respecto: " los pueblos llevan con paciencia la falta de los bienes que no han gozado todavía; pero dados que les han sido adquirido el derecho, y tomado sabor de ellos, no consienten que se los quiten".
Las bases políticas y económicas para el descontento ya se habían puesto. La marcha hacia la emancipación sería cauta, pero imparable.
3. La marcha hacia la emancipación.
3.1. La mentalidad criolla
"Ingratitud, injusticia, servidumbre y desolación". Con tales términos definía el exjesuíta Juan Pablo Viscardo y Guzmán la relación que durante casi tres siglos se había establecido entre la metrópoli y los territorios de ultramar. No sería el único que tuviera esta concepción. En realidad, a principio era más una postura antiespañola, dirigida contra aquellos que venían a usurpar los más altos cargos en la administración y la burocracia que contra la monarquía hispana, a la que rendían toda clase de honores y lealtad. Quizás ello se debiese al miedo que podían sentir ante una hipotética situación de vacío de poder que pudiese alterar el orden social establecido a favor de los más humildes sectores de la sociedad, como los mestizos o los indígenas que todavía quedaban, tal como demuestran las reticencias, o incluso oposición, que sintieron ante la propuesta del presunto descendiente de la monarquía inca Tupac Amaru de reinstaurar un orden justo en América donde todos viviesen como hermanos.
De tal forma, podemos asegurar que lo que querían los criollos era una importante parcela de poder político, la libertad económica y el orden social.
Paulatinamente, ante la incapacidad o falta de interés del gobierno desde la metrópoli de establecer una serie de reformas que satisficieran sus anhelos, los colonos fueron adquiriendo una conciencia propia, a sentirse algo ajeno al conjunto de los reinos hispánicos. Las universidades tuvieron parte de responsabilidad en esta toma de conciencia. La unidad del criterio científico y humanista que fue claro en las universidades americanas las situó en un plano superior respecta a sus homólogas de la Península, conllevó un aumento de la propia estima en detrimento de la que sentían por los españoles. Por su parte, la educación literaria también sería un factor en este proceso. Con unas lecturas que permitían dotar de una base teórica las situaciones de descontento: la Ilustración y el neotomismo.
Hobbes, Locke, Montesquieu, Rousseau..., fueron autores sobre los que los criollos fijaron su Mirada con la finalidad de obtener un corpus teórico que justificase sus movimientos en pos de una mayor autonomía, más justa, o incluso la emancipación total. Una de sus máximas las expresó el barón de Montesquieu, para el que aunque las Indias y España fuesen dos potencias bajo un mismo soberano "las Indias eran la principal, mientras que España solo la secundaria". Ante declaraciones de este tipo, los criollos veían crecer su orgullo de ser americanos, diferentes de los españoles peninsulares y se sentían agredidos cuando se sacrificaba "en nombre de la utilidad para la madre patria de forma infame todos nuestros derechos(de los americanos) y de nuestros más preciosos intereses". No solo se veían capaces de deshacerse del control monopolista al que se veían sometidos, sino también las duras condiciones tributarias a las que se veían sometidos con el fin de devolver la grandeza Imperial de la que la Monarquía Hispánica había vivido en tiempos anteriores. Sin embargo, al echar un vistazo sobre los Ilustrados podemos ver que en realidad ninguno de ellos se declaraba abiertamente partidario de la independencia de los diferentes territorios coloniales que los europeos mantenían a lo largo y ancho del globo. Ello era debido al cosmopolitismo de los philosophes, que les hacía sentirse distante de las reivindicaciones nacionales, pues consideraban que el nacionalismo no era una fuerza histórica. En realidad las ansias de independencia de las colonias atrajeron las miradas de una minoría de los ilustrados, entre los que cabe destacar T. Paine y A. Raynal.
Por lo tanto respecto a esta corriente filosófica, hemos de decir que si bien la Ilustración no fue un verdadero motor hacia la emancipación, si fue utilizada de forma tardía como una justificación de las distintas naciones que irían apareciendo de forma paralela al proceso de emancipación, y siempre bajo el control de las élites criollas con el fin de evitar que las masas populares creyeran que eran real los principio revolucionarios de soberanía popular, igualdad, fraternidad..., detestando la degeneración que para estas élites había significado el régimen jacobino en la Francia revolucionaria.
Es justo, de tal modo, decir que este no fue un proceso modernizador tal y como habían sido los movimientos populares guiados por las ideologías de la Ilustración tal como ocurrió en el país galo. Más bien fue un movimiento que, si bien fue emancipador en cuanto al ámbito nacional, no fue emancipador con relación a los distintos grupos sociales que poblaban los territorios de la América Hispana. Es decir, se mantuvieron los mecanismos que permitían que el poder se concentrara en las élites urbanas de tradición occidental, dejando al margen de cualquier aspiración de cambio a las asas más populares formadas por los indígenas, los mestizos y, por supuesto, los esclavos negros.
Otro de los aspectos a destacar de la visión criolla sobre su propio mundo, era el de su concepto de patria. Es decir, si para algunos la patria de los criollos y a la que había que emancipar era el conjunto del continente americano, para la mayoría se trataba principalmente de sus regiones. Era un sentimiento común el no sentirse español, pero en cuanto a las identidades positivas existían diferencias. Chilenos, mexicanos, porteños... o americanos; cada libertador exigía lealtad a aquel concepto que creía conveniente, pero el concepto de América era demasiado vasto y con demasiada diversidad regional como para esperar una lealtad absoluta hacia ella. Pero esto, como decimos era una visión criolla de ese patriotismo o prenacionalismo.
Aquellos que por su parte no tenían intereses políticos ni económicos, la llamada a la lucha por la patria era casi una pérdida de tiempo. Evidentemente, un indígena o un esclavo que estuviese en una situación claramente de inferioridad social frente al hombre blanco, independientemente de que fuese criollo o gachupín, como consecuencia del orden social existente, no se sentiría especialmente atraído hacia una revuelta de carácter nacional, donde a lo único que podría aspirarse era a un cambio de soberanía, pero nunca, tal como demuestra la reacción criolla durante la revuelta de Tupac Amaru y el terror que causó la toma del poder de los jacobinos en la Francia revolucionaria, a una mínima modificación del sistema social. Si bien algunos mestizos e indígenas protagonizaron algún movimiento como el del ya citado Tupac Amaru que tenía una visión radicalmente opuesta a la de los criollos de lo que debería ser la emancipación de su patria, pues a todos los consideraba hermanos y parte de un mismo pueblo, el peruano, independientemente de la condición étnica y, por lo tanto social. Es más, cuando las élites indianas apoyaron movimientos de este tipo acabaron siempre desvinculándose cuando, como ocurrió en repetidas ocasiones, las masas populares lograban hacerse escuchar y se incluían algunas de sus demandas en los programas subversivos que pudiesen hacer peligrar mínimamente el orden establecido. Sin embargo, aunque pocos criollos sintiesen una franca simpatía hacia este tipo de movimientos, una minoría se sintió atraída por ellos, como es el caso del peruano Viscardo y Guzmán, del que trataremos más detalladamente en el siguiente punto de este trabajo.
Un factor más en para comprender este proceso sería el escolasticismo, divulgado en gran parte por los jesuitas, de quienes la monarquía borbónica era una enemiga declarada, por no estar sometidos al control regio. Además de por su creciente poder económico y político, que les había permitido erigir cuasi estados totalmente autónomos en los confines del Imperio. Entre ellos destacó, en su lucha por que se reconociese el derecho de los americanos a disponer de si mismos, el teólogo Francisco Suárez. Éste sostenía que si bien el poder era delegado por Dios con el consentimiento del pueblo, éste puede recuperarse por el pueblo si el soberano no es capaz de preservar el bien común. Esta interpretación del origen y legitimidad del poder tiene puntos en común con las teorías ilustradas del contrato social, en tanto que el poder al ser delegado por Dios se establece un pacto entre los gobernados y el gobernante mediante el cual, cada uno de los firmantes tiene unas obligaciones con respecto al otro. Pero, sin embargo, difiere en un punto importante, el del origen del poder. Más importante fue, sin embargo, la elaboración teórica y la actividad en pos de la creación de una identidad americana, de los jesuitas tras su expulsión en 1767. En este apartado destaca el antiguo jesuita J. Pablo Viscardo y Guzmán, entre otros.
Todos estos elementos fueron confluyendo de forma interesada según el momento, con el fin de ofrecer justificaciones para los procesos de emancipación, pero también para mantener el orden interno según formas tradicionales. Como ejemplo de este sincretismo entre tradición e innovación podemos nombrar la traducción para instruir a las jóvenes generaciones del Contrato Social de Rousseau, por Mario Moreno, que eliminaba los capítulos que trataban de la religión, con el fin de preservar la religión en las diferentes naciones que irían surgiendo, que debería seguir como garante de la estabilidad social.
3.2. El proceso revolucionario
Si las trece colonias de Norteamérica fueron capaces de liberarse del poder tiránico de una gran potencia, como en esos momentos se estaba configurando Gran Bretaña, por qué no iban los hispanoamericanos a ser capaces de emanciparse de una metrópoli cada vez más decadente, que intentaba con grandes esfuerzos dar imagen de ser un potencia de prestigio. Al haber apoyado a estas colonias en su emancipación con respecto a los británicos, la corona española no hizo más que dotar de un nuevo argumento a aquellos, cada día más, que soñaban con una América libre del poder colonial. Desde el momento de su misma creación, los Estados Unidos e América ocuparon un lugar predominante en el imaginario de los criollos e inspiraron toda acción destinada a desestabilizar el poder español en el territorio americano.
La revolución americana era un ejemplo a seguir, pero no ocurría lo mismo con la revolución francesa que llegó a ser despreciada incluso por los sectores más progresistas de la sociedad burguesa. Y fue en este contexto de revoluciones atlánticas donde se desarrollaron los primeros pasos que acabarían por dotar de independencia a lo largo del siglo XIX a todo el continente americano. Si bien es cierto que las primeras rebeliones en el continente americano durante gran parte del siglo XVIII fueron como respuesta a medidas concretas tomadas por la corona, se fue fraguando en cada una de éstas la sensación de que la independencia era la única salvación para los americanos, tal como demuestra la aparición de las primeras proclamas abiertamente independentistas, como es el caso de las que Viscardo publicó aunque bien entrado, durante el siglo XVIII.
Pero fue a partir de la ocupación napoleónica de la península cuando se concibió, quizás por primera alcanzable la emancipación. Si bien en los territorios de ultramar se constituyeron, a imitación de lo que ocurría en la península, juntas provinciales que se declaraban fieles a Fernando VII, con el fin de establecer un gobierno legítimo opuesto al de los Bonaparte, pronto, gracias a la acción de hombres como Bolívar se pasó a demandar la autodeterminación, pues, según decían, el vacío de poder creado en ese contexto, hacía urgir la creación de un poder que resolviese la situación en América. Ello acabó siendo aceptado por la mayoría de las élites, sobretodo para que se evitase cualquier movimiento, desde la base de la pirámide social por el que tanto pavor sentían las élites indianas, que fuese capaz de alterar el orden social establecido.
Es importante en todo este proceso las conexiones de una buena parte de los libertadores, o aspirantes a serlo, con potencias extranjeras como sobretodo la Gran Bretaña. Esta relación no era nueva, ya que si el Imperio Español había seguido unido políticamente a lo largo del XVIII, cada vez fue más evidente y estrecha que la verdadera metrópoli económica era esta nueva potencia emergente.
En el siguiente punto veremos más detenidamente esta relación que se estableció entre colonias y Gran bretaña, a partir del análisis de un hombre y su obra: Juan Pablo Viscardo y Guzmán y su Carta a los americanos españoles por un compatriota
4. Un hombre. Una obra: Viscardo y su Carta a los españoles americanos.
En este tercer apartado realizaremos un análisis de una de las figuras precursoras de estos movimientos, y a sus contextos, que desde finales del XVII y sobretodo en el XIX protagonizarán la lucha por la emancipación. Como es evidente, todo camino comienza por pequeños pasos. Y todo movimiento político comienza siendo minoritario. Pero lo que está claro es que sin la existencia de aquellos que iniciaron un proyecto y plasmaron una utopía en el papel, nunca se hubieran producido los importantes cambios políticos que a lo largo de la Historia se han desarrollado en todas las sociedades. Viscardo y Guzmán es uno de ellos.
3.1. El hombre: Juan Pablo Viscardo.
Juan Pablo Viscardo y Guzmán nace el 20 de junio de 1748 en Pampacolca, cerca de Arequipa, Perú. Siendo muy joven, ingresa junto a su hermano como novicio en la comunidad jesuita. En 1767, el rey de España, Carlos III, destierra de América a más de 5.000 jesuitas por una Pragmática Sanción. Viscardo, a sus 21 años, se encuentra en Massacarrara (Modena), Italia, sin ningún medio de subsistencia. El grupo de jesuitas expulsados de América comparte un mismo destino: tratan primero de encontrar los recursos para sobrevivir y luego de asimilar la injusticia de la cual fueron víctimas así como la situación de dependencia de su tierra. "Los jesuitas expulsos fueron, tal vez, los más eficaces colaboradores en la búsqueda de una conciencia nacional americana" (Gimenez Fernández citado por Vargas Ugarte 1964:15). Viscardo, quien se hace llamar abate Paolo Rossi, se pone al tanto de los eventos de su país y de la América meridional. Sigue "de cerca" los primeros motines de indígenas y de negros como fueron los del movimiento Tupac Amaru en Perú, los Cataris en Bolivia y los Comuneros en Colombia, los cuales tuvieron lugar antes de la Revolución Francesa y antes de que Miranda y otros concibieran la libertad de América. M. Batllori (1952 citado por Vargas Ugarte 1964:11) dice al respecto: "Viscardo no tuvo necesidad de inspirarse en los principios proclamados por los hombres de la Bastilla". Viscardo emprende una serie de gestiones ante el gobierno inglés en busca de ayuda para el levantamiento de América. Llega a Londres en 1782. Sus esfuerzos resultaron inútiles porque en esos momentos Inglaterra negociaba la paz con España. Sin embargo, el gobierno inglés le otorga una pensión de 300 libras. Viscardo muere en Londres, el 10 de febrero de 1798. "Decepcionado por la actitud de los ingleses ante su proyecto, deja todos sus ‘papeles’ a Rufus King, Ministro de los Estados Unidos en la corte de Inglaterra" (Vargas Ugarte 1964:70). Viscardo y, más que él, su Carta fueron objeto de numerosos estudios primero en Perú, y luego en toda América Latina. Vargas Ugarte (1964 :104) reivindica para Viscardo el título de "Precursor" históricamente atribuido a Francisco de Miranda.
3.2. La obra: Carta dirigida a los españoles americanos por un compatriota.
"El Nuevo Mundo es nuestra patria". Así de tajante se muestra Viscardo cuando, en uno de los primeros párrafos se su Carta..., intenta convencer al lector de la necesidad de marchar hafia el autogobierno con el fin de poder defender sus intereses, la de los americanos, frente a la usurpación que desde tres siglos atrás la corona española mantenía del poder que legítmamente habían adquirido los anteàsados, cuando a pesar los peligros los primeros exploradores, aventureros o conquistadores se adentraron más allá, alejándose de aquellos lugres donde la seguriudad era un don, con el fin de ofrecer mayor gloria a su patria original: España(pág. 74 y sigs.).
La Carta... no pretendió nunca ser una obra erudita sobre la situación de la América español, si n que su objetivo era más pasional, pretendía levantar los ánimos hacia una situación que él consideraba de deslealtad por parte de la metrópoli con respecto a los colonos. Para ello expone una doble tradición teórica con el objetivo de expandir entre el mayor número posible de sus compatriotas sus deseos de iniciar un proceso de emancipacón. De tal modo, en ella se combinaban las ansias de autonomía que desde casi inicios de la conquista los criollos reclamaban al sentirse traicionados por "la primera patria de sus padres(...) al usurparles riquezas infinitas de toda naturaleza"(pág 74)con las nuevas idas que la Ilustración había comenzado a expandir por todos las países de la Tierra, sobretodo el concepto de los derechos naturales, entre los cuales destacaba el de que fuesen los propios habitantes de un territorio los que debían gobernar éste y el derecho al libre comercio que provocaría la prosperidad de su pueblo(pág. 75), posiblemente debido a la cada vez mayor influencia que en territorio hispanoamericano causó la revulta que condujo a la libertad de las Trece Colonias de Norteamérica, sin quedar sometidos a la irracional conducta de ser gobernados desde una Corte a miles de millas de distancia. Además, muy probablemente, en Viscardo exista una perspectiva más personal de su odio a la metrópoli ya que, siendo jesuíta fue expulsado con el resto de sus correligionarios a un penoso exilio por Italia, además de que como exiliado, no se le permitió el acceso la herencia a la que al parecer tenía derecho.
Viscardo, a lo largo de toda la Carta..., trata numerosas veces, y a ello hace referencia, la imposibilidad de comerciar de forma libre con ciudadanos de todos los países del mundo que en una situacón de independencia"vendrían a enriquecernos(a los americanos) con su industria, con sus conocimientos..."(pág 94). En este punto cobra importancia una potencia extranjera, que según dijo Viscardo, siempre estaía en conflicto con España pues los intereses de ambas eras, siempre, contrapuestos. Como señala en varias ocasiones David A. Brading en la introducción que realiza a la obra de Viscardo en la edición citada. Gran Bretaña ocupó siempre un lugar especial en una hipotética situación de independencia, pues si bien la metrópoli política seguía siendo España, era éste nación la que tras hacerse paulatinamente con el control de los mares y,por ende, del comercio, se habñia convertido en la metrópoli económica. Es sabido, además, que Viscardo estuvo empleado por el Estado británico, tras la expulsión de la América española, y que éste creía que solamente gracias a la acción de esta nueva gran potencia, mediante una, o diversas expediciones navales que permitieran la ocupación de los principales puertos de la región, sería posible que se iniciase un ciclo revolucionario en toda la América Latina. Es más, en su Esbozo político el propio Viscardo invitaba a la familia real británica a aceptar tronos en América, ante la incapacidad de los americanos españoles de abrazar la ideología republicana(pág. 27).
La misma Carta... fue redactada con el ánimo de que fuese difundida por la marina británica en una de las expediciones que Viscardo proyectaba, y deseaba, en las tierras americanas.
Sin embargo, estos deseos se vieron truncados cuando Esapña y Gran Bretaña, formalizaron una alianza en 1793 contra la Francia revolucionaria. Pero sería sobretodo, con la ocupación de diversas islas españolas ya entrado el siglo XIX cuando se vislumbraría, sin duda, cuales eran los intereses británicos en aquelas tierras.
Otro punto importante en la obra de Viscardo es una cierta ambigüedad respecto a los inígenas y mestizos. Si bien su visión es optimista, alejada de otras visiones de algunos criollos para los que los que éstos no eran superiores a cualquier animal, Viscardo es básicamente, al menos en sus inicios como agitador, un patriota criollo. Vio con buenos ojos la sublevación de Tupac Amaru y pidió en repetidas ocasiones que el gobierno británico tomara cartas en el asunto. Incluso llega a remarcar el hecho de que gran parte de los criollos fueron amamantados por nodrizas indígenas y que es fácil sentirse parte de un mismo pueblo cuando se había crecido aprendiendo la lengua los indios(pág. 39). Sin embargo, como decimos su visión al respecto es un tanto ambigua, pues está demasiado mediatizada como señala Brandig por su calidad de criollo, y en vistas a que en gran parte de su obra su máxima intención es señalar las virtudes de los su clase, se sentía parte de la élite natural, que debía conducir al conjunto de los publos del continente(blancos, indios y mestizos) hacia la liberación respecto a la opresión española.
Viscardo comenzó siendo un patriota criollo, pero acabó siendo algo similar a un philosophe. Cuando escribió la Carta... predominó su faceta criolla, aunque ya despuntaban algunos elementos propios de la Ilustración, pues se basó principalmente en culpar de todos los males de la sociedad indiana a la Corte Española sin realizar ningún tipo de anáisis crítico de la sociedad peruana del momento. De tal modo se mostró incapaz de articular una definición de nación que pudiese haber servido de base a la creación, en ese momento, de un poderoso movimiento nacionalista en busca de la emancipación. Escribía en esta obra que solamente con la Independencia se podría acabar con "la ingratitud, injusticia, servidumbre y desolación"(pág 73) que habían significado los tres siglos de dominación española, y que sería el libre comercio con todas las naciones libres del mundo el promotor de la libertad, la paz y el progreso.
Su nombre fue recupeado de forma tardía. No obstante, hoy figura como el "precursor de la independencia y como un profético testigo del patriotismo criollo"(Branding, pág. 65).



Bibliografía:
- Bastin G. L y Castrillón E. R.: HERMENEUS No.6, 2004.
- Hernández Sánchez-Barbas, M.: Historia de España y América social y económica(dirigida por Vicens Vives, J.), vol. IV: Los Borbones. El siglo XVIII en España y América). Editorial Vicens.Vives, Madrid, 1794.
- Lynch, J.: América Latina, entre colonia y nación.trad. de Enrique Torner. Crítica, Barcelona, 2001.
- Pérez Herrero. P.: América Latina y el colonialismo europeo. ED. Síntesis, Madrid, 2004.
- Reglá Campístol, J.: Emancipación de las colonias españolas; incluído en Historia Universal, vol. XVI: El impacto de la revolución Francesa, Salvat-El País, Madrid, 2004.
- Stein, S. J. y Stein, B. J.: El apogeo del Imperio. España y Nueva España en la era de Carlos III, 1759-1789. Crítica, Barcelona.
- Viscardo y Guzmán, J.P.: Carta dirigida a los Españoles; trad.de David Brading. Fondo de Cultura Económica, México, 2004.

jueves, 21 de febrero de 2008

El fascismo. Un objeto de estudio e interpretación histórica.

1. INTRODUCCIÓN
El fascismo ha sido, y sigue siendo, desde el punto de vista de la historiografía, uno de los fenómenos más importantes del recién acabado siglo XX. Muestra de la importancia de este fenómeno es, sin duda, la amplitud de los movimientos, regímenes o, incluso actitudes, que han sido calificadas, por si mismos o por otros, como fascistas. También muestra de esta evidente importancia son las numerosas controversias que el estudio de este fenómeno histórico ha causado tanto entre aquellos que practican el oficio del historiador, como los sociólogos y politólogos, así como otros estudiosos del campo de las ciencias sociales y humanas.
Así pues, y tal como ya dejó escrito en su momento el historiador británico S. G. Payne, quizás sea cierto que el fascismo quede como "il piu vago tra i termini politici piu importanti.".
Es importante, por tanto, tener en cuenta la diferenciación de los fascismos ya entre las diferentes variantes a nivel nacional o regional, ya, y sobretodo, de las diferencias internas de cada uno de ellos en función de su situación en un momento y contexto determinado, es decir, teniendo en cuenta el estado, como movimiento o régimen
Ya desde la aparición, dado por primera vez en Italia, de los movimientos fascistas, en sus muy diversas variantes en cualquiera de los países en los que tuvo una presencia al menos relativamente importante, la definición de éstos fue dificultosa para los propios contemporáneos, sobretodo desde aquellas posturas que mantenían una postura crítica y poco receptiva ante los tintes y características que iban tomando estos movimientos.
Es de este modo que, ya desde el principio existió un intento de teorizar y esquematizar este fenómeno y, sobretodo, de explicarlo, buscando las causas que derivaron en la aparición del fascismo. Con estos intentos como base, a lo largo del siglo XX se fueron formando diversas corrientes de interpretación, cada una de ellas a partir de esquemas provenientes de las diversas tendencias filosóficas y políticas, de entre ellas la más importantes, y reconocidas como clásicas: la interpretación liberal, la marxista y la radical democrática, a las cuales se han ido sumando algunas interpretaciones menores como algunas provenientes desde el ámbito de la psicología o de diversas ciencias sociales. O, incluso, readaptaciones de las interpretaciones clásicas.
En este trabajo vamos, por tanto, a intentar ofrecer una panorámica del fenómeno, o fenómenos, fascista, tanto desde su categoría de movimientos, en aquellos momentos o lugares en los que no había logrado alcanzar el poder para lograr su institucionalización, como de los regímenes bautizados como fascistas, una vez logrado el poder y su intento, fallido o no, de imponer al cuerpo social su sistema creencias, valores e ideas, en definitiva, su cosmovisión. Siempre desde un punto de vista totalitario.
El primer paso para acercarnos a estas realidades será la de establecer un marco, contexto político, económico y social europeo, o mejor dicho occidental, en el que se inserta la aparición y el desarrollo de los fenómenos fascistas,
Para llevar a cabo este objetivo, en segundo lugar realizaremos una breve aproximación a los dos exponentes más claros y paradigmáticos de fascismo, el fascismo italiano y el nacionalsocialismo alemán, guiados por Mussolini y Hítler respectivamente.
En tercer lugar, recorreremos de la mano de dos autores clásicos sobre el fascismo, R. de Felice y E. Gentile, las diversas interpretaciones, las interpretaciones clásicas, que en los últimos ciencuenta años se han desarrollado para dar una respuesta al por qué de la aparición de un fenómeno que conllevóa la cuasi práctica destrucción del continente europeo y la sustitución de las democracias liberales y de sus valores, por unos regímenes que se sustentaban en un fuerte desprecio hacia el antiparlamentarismo, antiliberalismo y antiilustración, ensalzando,por el contrario el totalitarismo y la irracionalidad.
La cuarta parte del trabajo tendrá como protagonistas los movimientos que se opusieron a las ansias totalitaristas de los fascismos. Aquellos que bien desde el momento de la aparición de estos movimientos ya alertaron de la amenaza que éstos podrían llegar a suponer, como aquellos que no entraron en conflicto hasta que no fue más que evidente los tintes que iban adquiriendo los movimientos y los regímenes fascistas, a tenor de los sucesos que irían acaeciendo tanto en el interior de los propios países como a nivel internacional.
Un quinto punto irá destinado a acercarse a la naturaleza del fascismo español, para intentar si no responder, sí al menos, poner sobre la mesa algunas cuestiones que todavía hoy siguen suscitando controversias en la sociedad española, sobretodo desde la aparición y estructuración de diversos movimientos cívicos cuyo afán no es sino rescatar la memoria colectiva e histórica de un periodo determinado de nuestra historia reciente, generalmente desde el bando de los que perdieron la guerra. Cuestiones acerca de la relación entre la dictadura de Miguel Primo de Rivera con el fascismo italiano; sobre si Franco fue un fascista o solamente adquirió algunos de sus elementos; el papel del falangismo y su subordinación, o no, al franquismo con la consiguiente traición a la revolución nacional-sindicalista…
Por último expondremos una concisa conclusión a partir de lo visto en cada uno de los puntos anteriores.
2. EL CONTEXTO. FACTORES QUE FAVORECIERON LA APARICIÓN DE LOS FASCISMOS.
Entre dos acontecimientos históricos claves para el siglo XX debe ser enmarcado la aparición y consolidación de los diversos movimiemtos fascistas que se dieron en Europa, entre los cuales, los más característicos, fueron los fascistas italianos y los nacionalsocialistas alemanes: la I y la II Guerras mundial(1914-1918 y 1940-1945, respectivamente).
Entre estas tres décadas una serie de elementos a nivel internacional contribuyeron a la aparición y consolidación de unos movimientos autoritarios, fascistas o semifascistas en ocasiones, y en otras únicamente conservadores; pero siempre nacionalistas y opuestos de la libertad y la igualdad. Estos factores que facilitaron la irrupción de los fascismos como una de las principales fenómenos de la historia contemporánea fueron los siguientes:
- El fin de la I Guerra Mundial y los tratados firmados tras ésta(Versalles, Saint Germain, Trianon, etc.), sobretodo aquellos en relación con Alemania y con Italia, a pesar de que el país transalpino resultó del bando vencedor.
En el caso germano, los aliados se aprestaron a imponer unas más que excesivas condiciones, con el argumento de quefueron los únicos responsablñes del estallido del conflicto, lo que supuso una pequeña, pero importante cesión territorial a favor de Francia(Alsacia y Lorena), la pérdida del llamado "corredor polaco" y el paso de algunos territorios a la restaurada Polonia. Además se diezmó la capacidad militar, con prohibición expresa de contar con una flota y de no disponer de más de 100.000 hombres de tierra. Pero lo más preocupante serían las indemnizaciones, en concepto de las reparaciones teóricamente infinitas que infinitas con el fin de resarcir a los vencedores los costos que había ocasionado el conflicto. Todo ello acabaría dando lugar a una sensación de humillación nacional y resentimiento que acabaría favoreciendo la ascensión de un ultranacionalismo dispuesto a acabar con ellas, encarnado en el nazismo.
Por su parte, Italia, vencedora en la Gran Guerra, no obtendría aquello que le había sido prometido por los aliados si se unía a su causa. El 7 de mayo de 1915, mediante el Paco de Londres, los aliados aceptan las peticiones italianas para entrar en la guerra. Los territorios que se incorporarían a Italia si resultaban vencedores serían Trentino, Venezia Giulia, el Tirolo meridionale, Istria y una parte de la Dalmacia.
Sin embargo, la nueva concepción a las relaciones internacionales que el presidente norteamericano Wilson introduce en el debate de los tratados de paz, hace que las ansias expansionistas de Italia se vean frenadas. Aquí aparecería, a su vez, el concepto usado por los nacionalistas italianos, y en general por aquellos que se sintieron defraudados por lo que se obtuvo tras la victoria, la Vittoria mutilata. Finalmente, bajo los auspicios norteamericanos y de su presidente Wilson, se firma entre Italia y Yugoslavia el trattato di Rapallo por el cual la Dalmacia sería finalmenmte para Yugoslavia, mioentras que Italia se anexionaría tres islas dálmatas y la Ciudad de Zara.
Esta vittoria mutilata será uno de los argumentos que esgrimirán los ultranacionalistas y los fascistas para llevar a cabo su irrupción en el universo político italiano, reclamando una revisión de los acuerdos firmados, que según ellos, suponían de facto la aceptación por parte de los dirigentes italianos de mantener Italia en un segundo plano en el concierto de las naciones.
-El movimiento obrero y la revolución bolchevique son otros elementos a tener en cuenta a la hora de contextualizar el nacimiento y desarrollo de los movimientos fascistas. Antimarxistas declarados, a pesar de que el principal dirigente del primer movimiento fascista provenía del ala más radical del Partido Socialista Italiano y de la retórica revolucionaria y anticapitalista de todos los fascismos. La revolución que había dado lugar al primer Estado obrero del mundo, era vista como la plasmación, el símbolo, de una alteración del orden establecido, pero no como una amenaza efectiva para ninguno de los principales Estados europeos. La realidad era que entre las posiciones más conservadores la verdadera amenaza residía en el fortalecimiento de la clase obrera(biennio rosso, 1920-1921) en relación con el poder, convirtiéndose en un pilar básico de los estados liberales, los cuales se veían obligados a satisfacer progresivamente muchas de sus demandas, y no tanto el que los partidos socialistas, que en ese momento en gran parte de Europa ya seguían la vía del reformismo; o los partidos comunistas, que suponían exiguas minorías, allá donde existían, lograsen alcanzar el poder de forma directa, bien mediante la concurrencia en procesos de electorales, bien mediante la subversión revolucionaria. Esto hizo que el gran capital no dudase en financiar a los grupos fascistas para que actuaran como fuerza de choque para frenar la importancia, la fuerza y la influencia que la clase obrera, organizada en partidos o sindicatos, había ido logrando desde tiempo atrás.
-La crisis económica de la primera mitad de los años 20 y la Gran Depresión de 29 supusieron una oportunidad excelente para el fascismo. Ambas crisis supusieron el desencanto de una importante masa de ciudadanos que perdieron la confianza en el sistema económico y político del momento. Un aumento del desempleo hasta tasas exageradas, una pérdida del poder adquisitivo sobretodo de las clases medias y medias –bajas. De tal modo en Italia fue clave la crisis postbélica, sobretodo debido a las dificultades que encontraba un proceso reconversión de la industria bélica a una de industria de carácter civil. Ello supuso un aumento de las tensiones sociales cuando las empresas y los bancos, incapaces de mantener el sistema financiero en pie, fueron quebrando suponiendo la pérdida de miles depuestos de trabajo, o en el mejor de los casos un reajuste a la baja de los salarios y despidos masivos, así como la pérdida de ahorro de muchos pequeños y medianos ahorradores e inversionistas. La confianza en el sistema heredado del Rissorgimiento fue cayó en picado.
En Alemania por su parte fue más profunda la crisis de finales de la década de los veinte que se extendería hasta mediados de la siguiente. Esta crisis unida a los desorbitantes retos que la economía alemana debía hacer frente como consecuencia de la paz firmada en Versalles, conllevó unas tasas de desempleo que superaban el 44%. Esto, a su vez supuso que aunque en Alemania existiera el mejor sistema de seguros para desempleados(aproximadamente el 40% de la población tenía derecho a un seguro por desempelo) se diera un rechazo a la vieja economía liberal y al nuevo régimen político que nació tras la Gran Guerra, la república de Weimar, que ante los ojos de la población nada hacía para paliar los efectos de una crisis que conllevaría a un deslizamiento hacia posiciones extremas, tal como demuestra que en la elecciones de 1932 los nacionalsocialistas y los comunistas, partidos opuestos a la democrática República de Weimar, obtuvieran la mayoría absoluta de los votos.
Ante estas situaciones de crisis no resulta extraño que las poblaciones de dos de los países que más sufrirían estas crisis acabasen renegando de un sistema que se vislumbraba incapaz de manejar los resortes de la economía en pos de un bien común, acabasen otorgando su favor a unos movimientos que se reclamaban socialistas(no marxistas) que en cuanto a la economía se situaban en una posición ambigua, en una tercera vía entre el socialismo marxista y el capitalismo liberal, que prometía mediante el la asunción de un nuevo sistema aunar los esfuerzos de todos los sectores de la sociedad(propietarios y obreros) para conseguir el bien común para todos los miembros de la nación, mediante el corporativismo y el imperialismo agresivo.
3. LOS FASCSIMOS PARADIGMÁTICOS: EL FASCISMO Y EL NACIONALSOCIALISMO
3.3. El Fascismo italiano
"Il termine "fascio" derivava dal simbolo romana del fascio littorio che era tornato in voga dopo la rivoluzione americana e la rivoluzione francese. Nella sinistra italiana, il termine "fascio" era usto per definire una aosiazione senza strutture di partito(...)L´espressione "movimento fascista" appare nell´aprile 1915 su Il Popopo d´mItalia, per definire un´asociazione di tipo nuovo. L´antipartito, formato da spiriti liberi di militanti politici che riffiutavano i voncoli dottrinari e organizzativi di un partito."
El fascismo italiano fue el primero de los movimientos en el que podemos encontrar las características propias de, en palabras de E. Gentile, un fascismo genérico, que diferiría bastante de la concepción que se albergaba bajo el término fascismo cuando el término fue usado por primera vez. El movimiento creado por el exsocialista B. Mussolini remonta sus orígenes al año 1919 cuando se crean en la lombarda ciudad de Milán los Fasci di combattimento, formada sobretodo por sindicalistas revolucionarios y socialistas que abandonaron junto a Mussolini el Pasrtido Socialista al declararse favorables a la intervención italiana en la Gran Guerra junto a los aliados, como premisa para la creación de una situación revolucionaria que acabara con los poderes autocráticos de los imperios centrales y con el poder de la burguesía en el resto de Europa, a los cuales se unieron otros secotres que abarcaban desde nacionalistas revolucionarios, estudiantes e intelectuales mazzinianos, futuristas y diversos grupos radicales tanto de izquierda como de derecha, que se declaraban en contra del sistema establecido y caracterizados por un marcado antiggiolittismo y opuesto a los sectores que desde el Rissorgimento no fueron capaces de completar la consolidación de la nación y la nacionalización de las masas, ni crear un Estado moderno y eficiente capaz de enfrentarse a los retos del nuevo momeno histórico, tal como demostraba la vittoria mutilata que sufrió el país al término del conflicto que hizo temblar el viejo continente entre 1914 y 1918 y que finalizó con los Tratados de Versalles y la imposibilidad de controlar al movimiento socialista, y obrero en general, durante el denominado bienio rosso 1919-1920, con un aumento considerable de la violencia política y social desde la izquierda.
Este nuevo movimiento, asimismo, se mostraba, al menos en sus orígenes, como un antipartito, es decir, como una organización que pretendía atraer a aquellos que no se sentían atraídos por los partidos tradicionales, declarándose pragmático, antidemocrático, anticlerical y republicano; proponiendo un nuevo modelo económico y social(corporativismo), así como importantes reformas institucionales, despreciando tanto el parlamentarismo liberal, culpable de dividir la nación en facciones enfrentadas; como el bolchevismo y el Partido Socialista, contrarios a la unidad del pueblo italiano mediante su llamamiento a la lucha de clases. Se proponía, en fin, como una tercer vía entre el socialismo marxista y el capitalismo liberal.
Bajo estos parámetros se presenta lo que se ha venido en denominar el fascismo diccianovista, es decir el primer fascismo o, quizás sería más adecuado decir, la primera etapa del movimiento fascista italiano, en la que el movimiento tendría una mayor presencia en la Italia septentrional, con una escasa penetración en la Italia central y del sur Esta etapa puede catalogarse como la más radical en la trayectoria del movimiento fascista italiano, un periodo que cronológicamente abarcó desde la fundación en 1919 hasta el congresso nazionale di Milano de mayo de 1920.
Esta segunda etapa, de un cierto moderantismo en los postulados antiburgueses del fascismo, vino como consecuencia del abrumador fracaso electoral sufrido en los primeros comicios en los que participó a principios de 1920. En esta nueva toma de posición, en búsqueda de un mayor apoyo y sustento social se decantó claramente por un "giro a la derecha, desembrazándose de los puntos izquierdistas de su programa, desechando las tintas monárquicas y anticlericales(…), mejorando en tal modo su relación con los capitalistas industriales y los terratenientes agrarios que los acogieron con agrado por su antisocialismo", lo que les supuso una importante fuente de financiación por su sana reacción de violencia verbal y física, el squadrimo, contra el maximalismo socialista, acreditándose como defensores de la burguesía productiva y de las clases medias, así como principales depositarios de los valores patrioticos.
Su máxima implantación, sin embargo, tuvo lugar entre las clases medias, pequeños agricultores, profesinales liberales, comerciantes…, que en ese momento constituían una masa social en aumento y acabarían ocupando los puestos dirigentes del movimiento, pues veían peligrar una más que relativa situación cómoda frente al terror proletario, por lo que su objetivo sería mediante la lucha política, o la violencia si lo creían necesario, la conquista del poder y del Estado.
Con la progresiva importancia que el fascismo iba adquiriendo, con ocasión de las elecciones de mayo de 1921, participaron en los Blocchi nazionali, dirigido por Giolitti, consiguiendo la cifra de 35 diputados, con el fin de intentar frenar una cada vez más creciente situación de tensión y violencia fascista que había llegado a crear una cierta animadversión incluso en los grupos que anteriormente habían aprovechado a los fascistas como fuerzas de choque ante los socialistas, pero estos relativos buenos resultados no hicieron sino dejar claro que el movimiento dirigido por Mussolini iba en ascenso, y con grandes posibilidades de convertirse en la pieza clave del tablero político italiano.
Pero consecuentemente con esta nueva situación, y debido también a un aumento de la militancia, comenzaron a distinguirse tres grupos en el seno del movimiento que mantendrían diversas posturas que, aunque todas escoradas hacia el lado derecho del espectro ideológico, eran difícilmente conciliables entre si:
-un fascismo urbano, formado por miembros de la clase media herida en su orgullo nacional y descontentos por un sistema arcaico y demasiado rígido, guiado por unas clases dirigentes establecidas.
-un fascismo industriale, preocupado por la clase obrera oprimida por el insolidario capitalismo liberal y cuyo principal objetivo era acentuar la lucha política de los sindicatos fascistas.
-un fascismo agrario, con marcada tendencia terrorista, que actuaba defendiendo los intereses de clase de los grandes propietarios de tierras, frente a cualquier intento desde la izquierda de alzarse contra el orden establecido.
La división entre las diversas corrientes del fascismo era evidente, por lo que Mussolini intentó situarse en un plano dominante respecto a ellas manteniendo un lugar claramente predominante, a lo que se opusieron los jefes de los fascismos provinciales, pues ellos habían sido una pieza clave en la difusión del movimiento por toda Italia. La crisis estalló en noviembre de 1921 cuando Mussolini pretende convertir el movimiento en un partido orientado a las clases medias, dejando relativamente al margen la violencia indiscriminada, en virtud de un pacto de pacificacaión suscrito por fascistas, socialistas y comunistas en agosto de 1921, bajo patrocinio del Gobierno Bonomi. Finalmente consiguió que se aceptara su papel de Duce, cargo que oficialmente no le suponía un rango predominante. Por su parte los jefes provinciales lograron que se revalorizara el papel del squadrismo y que éste pasara a formar parte del nuevo Partido Fascista(Pnf).
El Partido Nacional Fascista se basaba en muchas de las bases que había asentado el squadrismo unos años antes, como el rechazo al racionalismo, el cualto a la patria, el sentido de jerarquía, corporativista(colaboración entre las clases por el bien de la patria) y productivista. Mantenían además una visión vitalista y el mito e la juventud, quizás debido a que la edad media de los dirigentes del Pnf se situaba en 32 años, muy por debajo de los demás partidos, y sobretodo de las viejas élites dirigentes provenientes o directamente herederas del Rissorgimiento. Y ellos, la juventud, estaban destinados a convertirse en la nueva clase dirigente, la "nuova aristocrazia che avavano conquistato nelle trincce il diritto al comando". En este punto, la voluntad de los fascistas de marchar al poder era clara. Su revolución estaba a punto de ponerse en marcha.
Fracasó el intento de integrar al fascsimo en el sistema haciéndolo partícipe de un gobierno de coalición, que consiguió sin embargo que Mussolini declarara su compromiso con "la monarchi e l´esercito, riconosceva il valore della religione, intendeva attuare una politica liberista favorevole al capitale privato e restaurare l´ordine e la disciplina nel paese". En contra de ser absorbido por el sistema como creían las élites dirigentes, el fascsimo pudo poner en para´ctica una táctica que conjugaba la maniobra política y la violencia.
De tal forma, ante el aumento de la violencia política en las calles y debido a la presión de los squadristi, la única opción que parecía viable era la de nombrar un gobierno presidido por el propio Mussolini. Tras la Marcia su Roma del 28 de octubre de 1928, donde los fascistas hicieron un ejercicio de propagande de fuerza y organización, el monarca Vittorio Emanuele III requerirá al Duce para encargarle la formación de un nuevo gobierno.El 31 de octubre Mussolini constituía el primer gobierno por él presidido, formado por liberales, popolari, demócratas y nacionalistas.
Pero las ambiciones de Mussolini y del Pnf no se verían satisfechas, sino que paulatinamente intentaroin la creación de un nuevo régimen y un nuevo estado, antidemocrático y autoritario. El Pnf fagocitó a algunos grupos menores colaboradores que pasaron a formar parte orgánica del mismo. Los antifascistas no solamente tenían que vérselas con los squadristi, sino también con las fuerzas del Estado y medidas legales en contra de su actividad.
Para reforzar su poder y poner fin a las pugnas entre fascistas revisionistas y los fascistas integrales que reclamaban una segunda oleada revolucionaria, más radical para crear un estado puramente fascista y corporativo, a final de 1922 Mussolini creó el Gran Consiglio, presidido por él mismo, que sería un verdadero gobierno en la sombra y que consiguió al menos en Roma, y no tanto en las provincias, el control de las milicias fascistas que se instituyeron como Milizia volotaria per la sicurezza nazionale.
En 1923 se aprobó por el parlamento controlado por los fascistas la legge Acerbo, una ley electoral que en la práctica supondría la mayoría absoluta de los seguidores de Mussolini en el parlamento. Esto junto con el asesinato del líder socialista Matteotti y el constante clima de violencia de las jornadas previas a las elecciones de abril de 1924 dio lugar a un cada vez mayor sensación de que el fascismo aspiraba al control total del Estado. Es por ello que la mayoría de los diputados antifascistas abandonaron el Parlamento como muestra de protesta, "la seccesione dell´Aventino che gli antifascista no seppero sfrutare politicamente perché la monarchia e i fiancheggiattori gli confirmaronoA Mussolini) la fiducia" Tras la victoria en las elecciones de 1924 se aceleraría la carrera hacia la construcción del nuevo régimen.
La construcción del nuevo régimen supuso una revolución legal, aprobada por el parlamento, manteniendo la fachada de monarquía constitucional. Se abolió la libertad de asociación; se retiró el acta de diputados a los que protagonizaron la oposición aventiniana y a los del PCI. Se reintrodujo la pena de muerte por atentados contra el Estado(desde 1926 a 1932 subo nueve condenas a muerte) y miles de italianos fueron enviados a prisión o al exilio. La actividad policial contra los grupos antifascistas evitaron cualquier amenaza seria para el régimen.
El paso más importante fue la ley que en mayo del 1927 atribuyó a Gran Consiglio la tarea de elegir los candidatos a la Cámara de los diputados; en diciembre del mismo año se convirtió en el organo supremo costituzionale del nuevo régimen. Pero el paso que más legitimidad pudo dar al nuevo estado sería la conciliación con la Iglesia mediante los acuerdos de Letrán que aseguraban la soberanía eclesial en la ciudad del Vaticano.
A inicios de los años 30 la estructura político-jurídica del nuevo estado estaba prácticamente completada. Lo único que quedaría de aquel fascismo que se declaraba revolucionario sería una relativa política asistencial y social que, en ningún caso, podría suponerse como matiz anticapitalista. El corporativismo que fue exaltado como la respuesta fascista a la crisis del capitalismo no supuso, en realidad, sino un nuevo aparato burocrático, intervencionista, que siempre acabó favoreciendo al capital frente a los intereses del proletariado.
La proliferación a mediados de los años 30 de movimientos fascistas y la instauración de gobiernos dictatoriales en diversos países de Europa dio lugar a que el Mussolini creyese realmente en que llegaba una nueva época fundada en la expansión y el imperialismo de los pueblo jóvenes, con nuevas ideas y nuevas formas de hacer política. Donde los pueblos superiores se impondrían sobre aquellos considerados inferiores. Como consecuencia de ello, las leyes antisemitas fueron promulgadas durante 1938. Con ello se reforzó el totalitarismo del régimen, aplaudido por los componentes más radicales del partido y se lanzó a la aventura de la conquista de Etiopía, como primer paso de la conquista imperial del Mediterráneo. El 9 de mayo de 1936 se proclamaba la reaparición del Imperio.
Con el inicio de la II Guerra Mundial, junto a Hitler, llegado al poder en 1933, Mussolini se distancia de los países democráticos gobernados por conservadores que hasta el momento lo habían visto con buenos ojos por su anticomunismo(por ej., Churchill). Ya participó en la Guerra Civil española prestando apoyo al bando nacional sublevado, como también hizo la Alemania nazista. En 1939 se firma una alianza entre Roma y Berlín(Patto d´acciaio) que fue seguido de la intervención italiana en Albania che fue anexionada a Italia. En junio de 1940 entraba de lleno en el conflicto mundial, subordinándose definitivamente al aliado germano. Ello supondría el inicio del declive; en 1941 perdía el imperio de Etiopía; en 1943 Libia; Sicilia fue invadida por los aliados. El fin estaba cerca.
El Duce fue destituido por el Gran Consiglio en Julio de 1943. Conforme al avance de los aliados en Italia y las luchas civiles entre la resistenza partigiana y los fieles al fascismo, Mussolini se refugió en norte creando en un territorio controlado por Alemania la Reppublica sociale italiana o Reppublica di Saló(septiembre de 1943-25 abril de 1945). Se pretendía un retorno al fascismo de la primera época, radical, revolucionario, socializante, antiburgués y republicano, organizado por el nuevo Partito fascista reppublicano. Un Duce políticamente muerto y que solamente se sustentaba por los intereses que en él depositaron los alemanes, sería capturado el 28 de abril de 1945 y fusilado por las fuerzas de los partigiani.

3.4. El nacionalsocialismo alemán
La primera expresión de lo que sería el nacionalsocialismo alemán se dio en el año 1919, el Partido de los Trabajadores Alemanes(DAP), fundado por Anton Drexler, organización patriótica y antisemita, con la intención de lograr fundir en un único movimiento el nacionalismo y el socialismo. Era un partido minúsculo, con militantes provenientes de las clases más modestas, con implantación únicamente en Munich. El futuro Fuhrer no tardaría mucho en ingresar en él y convertirse en el responsable de propaganda. Rápidamente acabaría controlándolo totalmente. En el año 1920 se modificaría el nombre del partido, pasando a denominarse Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores(NSDAP).
Desde este momento el crecimiento del partido fue impresionante, sobre todo en la región bávara. Llegando a contar entre sus filas con más de 55000 militantes, de todos los estratos sociales, aunque el núcleo duro provendría de excombatientes de la Gran Guerra. Militares y patriotas que veían en la República de Weimar la plasmación de la traición y la decadencia de la nación, bajo el yugo del liberalismo y la democracia.
La vieja clase dirigente alemana, tal como ya se dio en Italia, mostró simpatías hacia el nuevo movimiento por violenta oposición, con la S.A. como fuerzas de choque, al modo de los squadristi italianos(creados en 1921), al bolchevismo y a la socialdemocracia. Pero también fue determinante para el desarrollo del partido la protección que venía dada por parte de algunos oficiales de la Reichswehr(Guardia Imperial). Fue en este marco cuando comienza a gestarse el Putsch de Munich, sobretodo cuando con la caída del primer ministro socialdemócrata J. Hoffmann, en el 1923, la situación socioeconómica del país era explosiva. Lo que junto con la presencia comunista en los gobiernos de Sajonia y Turinia significaba que las premisas para una actuación directa y resolutiva estaban sobre la mesa. En tal tesitura, Hitler logró reunir en septiembre de 1923todas las formaciones paramilitares bávaras en la Kampfbund(Liga de Guerra). Sería la tarde de noviembre de ese mismo año, ante los miembros de la Cámara bávara que Hitler proclamaría que la "rivoluzione nazionale ha avuto inizio. )Il governo bavarese è destituito. Viene costituito un governo provisorio del Reich.". Ante la marcha atrás que dieron aquellos que en principio apoyaban esta actuación Hitler no pudo más que optar por hacer desfilar las formaciones armadas por las calles. Sin embargo, ello no daría ningún resultado, con lo que el líder nacionalsocialista acabó siendo detenido y su partido puesto al margen de la ley. A pesar de ello, saldría favorecido por un áurea de verdadero revolucionario, frente a los nacionalistas tradicionales.
El gobierno central se demostró capaz de resistir los golpes provenientes de los grupos antisistema, ya de izquierdas(KPD), ya de derechas, como es el caso de los nacionalsocialistas. Una cierta mejoría en la economía y la entrada de Alemania en la Sociedad de Naciones hacían parecer que se entraba en un nuevo periodo. Pero nada más lejos de la realidad. Durante su estancia en la prisión de Landsberg, Hitler fue adquiriendo la imagen de sí mismo como el redentor que debía salvar Alemania. Lo que junto a la elaboración de su Mein Kampf(Mi Lucha), hará que vaya asentando y consolidando su posición de líder, ante si mismo y ante aquellos que esperaban un mesías al que seguir por el bien de la patria. Esto, junto con la aproximación de lo que estaba ocurriendo en Italia, de la mano de Mussolini, infunden en su ideario personal la necesidad de un cierto pragmatismo, una doppia strateggia al estilo de Mussolini, dispuesto a un compromiso con el viejo orden, sin renunciar a sus métodos violentos. Aunque, no obstante encontraría algunos elementos problemáticos en su propio partido, sobretodo en las zonas septentrionales y occidentales, donde numerosos grupos nacionalsocialistas se habían tomado en serio el calificativo de socialista presente en el nombre del partido. Éstos acabarían siendo expulsados del partido o, incluso, asesinados. Y el mito de Hitler, como garante de la revolución nacional,gracias a la inmensa labor de Goebbels, acabaría actuando como un elemento de cohesión en el movimiento. El Fuhrer hacía su aparición.
Seis millones cuatrocientos mil votos en 1930 y casi catorce millones en 1936(el 36´9% de los votos válidos emitidos) y con cerca de 100000 militantes en 1930 y casi un millón en 1933, solamente por detrás del SPD, el NSDAP se convertía de facto en el elemento clave de la política alemana. Con una crisis económica que se expandía por todo el mundo industrializado, que en Alemania causaba la friolera de seis millones de desocupados; una crisis de legitimidad de la democrática República de Weimar que se mostraba incapaz de hacer frente a una situación que era incapaz de encauzar; y el importante aumento de los comunistas del KPD, la confianza de los alemanes se depositó, en gran parte, en Hitler y sus correligionarios, para llevar adelante un proyecto similar al que se cuajaba en la Italia fascista, corporativa y dictatorial, que parecía capaz de soportar los envites de la crisis. Era el único partido presente en todo el territorio nacional y con una vocación de ser para todos los alemanes, independientemente de su condición social, aunque no de la racial. . Con una fachada "pseudodemocrática e populista feccero pressa anche sugli elettori progressisti dil nuovo ceto medio. Un partito anticatolico ma religiosos, socialista e borghese, radicale e conservatore". Un partido capaz de ofrecer algo a todo aquel que no se sentía conforme con el mundo que le rodeaba. Era el partidos de "los revolucionarios de la contrarrevolución" Pero su fuerza no venía solamente de su amplio apoyo social, sino que una parte importante del ejército de las viejas élites dirigentes estaban dispuestos a dar el paso para un nuevo orden social.
La necesidad de aliados era un punto clave para Hitler para intentar una conquista legal del poder. Diversos fueron los intentos de integrar al NSDAP en el sistema mediante la estrategia, tal como se dio en la Italia prefascista, de permitírsele un acercamiento al poder. Políticos como conservadores como, Von Papen, Schleicher, entre otros que ocuparon el cargo de canciller, intentaron esta maniobra. Pero Hitler no quería mantener ninguna dependencia frente a otros. Pedía para sí el cargo de canciller, junto con algunos de los principales ministerios y una ley que le permitiese gobernar por decreto(ermachtigugsgesetz). El 30 de enero de 1933 Hitler conseguía el primero de sus objetivos políticos: la vieja clase dirigente, con el presidente de la república, el monárqico Hindenburg, aceptaba que ocupase el cargo de canciller, creyendo que si era necesario sería fácil ponerlo contra las cuerdas. Se equivocaban; si existe una diferencia entre Hitler y los demás líderes fascistas de Europa. No cabe duda que ésta fue la posibilidad de contar con "un´organizzazione altretanto compattae potente, su un consenso sociale altretanto diffuso e convinto, ogni suo elettore interpretó i propositi della NADAP nello stesso senso di Hitler con suo stesso fanatismo". La "diferencia entre laderecha tradicional y la derecha fascista era que ésta movilizaba a las masas desde abajo."
A partir de este momento, una serie de circunstancias y medidas darán lugar al inicio de la construcción del nuevo régimen. El 27 de febrero el Reichstag es incendiado, siendo culpabilizados de ello los comunistas alemanes, lo que sirve como pretexto para una intensificación de la ya clara represión de las autoridades nazis.. El 5 de marzo, las elecciones dan al NSDAP un 45% de los sufragios. El 23, el Parlamento entrega plenos poderes a Hitler, organizándose las primeras quemas públicas de libros. En julio se declara la ilegalidad de todos los partidos excepto de la NSDAP, y en diciembre, la "ley para asegurar la unidad del partidop y del Estado". La Gestapo comienza a conocerse por sus métodos y actuaciones contra los judíos. Durante 1934 se procedió a la depuración de elemntos incómodos en el seno del movimiento nazi, como la eliminación de las SA por las SS, más manejables para Hitler, en la denominada noche de los cuchillos largos(30 de junio). El antisemitismo, el imperialismo y el expansionismo comenzaban a ser algunos de los puntales sobre los que el régimen se iba asentando.
La política económica nacionalsocialista se basará en el logro del objetivo de la autarquía, la eliminación del paro y las grandes obras públicas, como autopistas e infraestructuras, así como una política de rearme que moviliza el capital y el trabajo en la industria bélica. Todo financiado a partir del endeudamiento del Estado("letras Mefo"). Además se llevará a cabo un control del obrero suspeditándolo al capital con leyes como la "ley de ordenación del trabajo" en febrero de 1934 o la creación del Frente de Trabajo del Tercer Reich, siguiendo el modelo corporativista. La creación del "Ministerio del Reich para la educación del Pueblo y la Propaganda", con Goebbels al la cabeza, será el elemento con el que se pretenderá legitimar y dar muestra de la fortaleza del nuevo sistema, frente a la decadencia del parlamentarismo liberal y del izquierdismo bolchevique.
Cada vez será más patente la veradera voluntad de Hitler que públicamente declarará que el objetivo del pueblo alemán será no solamente la revisión de la situación surgida de la Gran Guerra, sino también la conquista de un espacio vital para el pueblo germano. En 1934 se firma un pacto de no agresión con Polonia y se procede a la anexión de la región del Sarre mediante plebiscito. En 1935 se reinstaurará el servicio militar obligatorio. Un año después se denunciará sin ambaje el Pacto de Locarno con la ocupación de la desmilitarizada Renania, además del apoyo que se prestará al bando nacional en la Guerra Civil Española. En noviembre, se firmará el pacto Antikomintern con Japón, Italia y, posteriormente, la España de los vencedores de la guerra. El 13 de marzo de 1938 se procede a la incorporación de Austria al Reich, Anschluss (el canciller Dolfuss, calificado como semifascista por muchos, como buen nacionalista siempre se opuso a la intención nazi de llevar a cabo esta actuación, siendo apoyada por Italia que encontraba en la existencia de Austria un tapón con el que evitar enfrentamiento con Alemania por intereses en la Europa Oriental). Posteriormente, en la conferencia de Munich de septiembre se acordará entre Mussolini, Chamberlain, Daladir y Hitler la cesión a Alemania de los Sudetes, que Hitler reclamaba como la última reivindicación territorial; con ello se intentaba una política de apaciguamiento que permitiese evitar una nueva guerra, cuando el recuerdo de la Primera Guerra Mundial todavía se sentía. De nada sirvió. Poco después se reclamará el resto de Checoslovaquia, creándose en marzo de 1939 el Protectorado de Bohemia y Moravia. Cada vez era más evidente que la ambición de Hitler no tenía límites.
Las causas inmediatas que precipitaron el inicio de la guerra fueron una serie de actuaciones que los alemanes realizaron, como las exigencias a Polonia en marzo de 1939 con respecto al corredor de Dantzig, lo que supuso la anulación del pacto de no agresión. El 22 de mayo se firma el "Pacto de Acero" entre la Italia de Mussolini y Alemania. En septiembre, tras la firma del "tratado de no-agresión germano soviético", que supuso una verdadera conmoción en muchos comunistas de la Europa Occidental, Alemania inicia el ataque contra Polonia, fracasando los intentos de mediación británicos. Poco después se firmaba el Pacto Tripartito entre Alemania, Italia y Japón.
Con el ataque a Polonia el 1 de sptiembre de 1938 se iniciaba la II Guerra Mundial, veinte años después del fin de la primera. Con casi la totalidad de Europa controolada directamente por el Reich alemán, o indirectamente mediante aliados, parecía que la consecución de un espacio vital, y ka instauración de un nuevo orden internacional, bajo predominio nacionalsocialista, era posible. Finalmente, tras casi seis años de conflicto, entendiendo como la guerra entre países, pero también guerras civiles entre la resistencia, cuyo principal ejemplo es la Francia dirigida por el conservador De Gaulle, con presencia masiva de comunistas que se echaron sobre las espaldas el peso que ello suponía, y los colaboracionistas(caso de Petain, oregímenes fascistas o semi fascistas que se fueron instalando como en Hungría, Croacia, etc.). Finalmente, Hitler acabaría siendo derrotado gracias a la alianza que se estableció entre todos aquellos que tenían algo, o mucho, que perder ante un hipotético y, realmente posible, victoria de Hitler. La colaboración entre las izquierdas, desde socialdemócratas hasta comunistas, con liberales, conservadores, democristianos o, incluso, nacionalistas que quizás tenían más en común con Hitler que con Stalin; y la colaboración entre las democracias liberales occidentales con EE.UU. a la cabeza y la Unión Sovíética, permitieron que la guerra finalizara el 23 de mayo de 945, con la entrada de las tropas aliadas en Berlín y el suicidio del Führer.
Una nueva etapa en la historia del mundo daría comienzo en ese mismo instante.
3.INTERPRETACIONES SOBRE EL FENÓMENO FASCISTA
A decir de uno de los grandes estudiosos del fascismo, el estudio del fascismo, o de los fascismos, debe ser el estudio del desarrollo histórico de cada uno de ellos. A este particular hemos intentado dedicar la primera parte de este trabajo, en relación con las dos principales manifestaciones que de este movimiento, la italiana y la alemana, han tenido lugar en el periodo de entreguerras. Pero, a partir de ello, vamos a intentar trazar unos esbozos de cómo se ha intentado interpretar estos fenómenos, el por qué, la razón, de la aparición, desarrollo y consolidación, en primer lugar, de los movimientos fascistas, y en segundo, de los regímenes que se lograron institucionalizar, allí donde los fascistas consiguieron hacerse con el poder para imponer su propia visión de la sociedad y, en definitiva, del ser humano.
La interpretación de estos fenómenos ha sido, y sigue siendo, cuestión difícil. Más cuando no se ha llegado a un acuerdo amplio sobre los movimientos y regímenes que deben ser calificados con el término fascismo. Hay quien incluye únicamente el fascismo italiano, como realidad histórica. Otros, los más incluyen en este término también al nacionalsocialismo alemán y otros pequeños movimientos que se dieron, sin mayor éxito en otros lugares de Europa. También fascistas fueron, para otros, los regímenes de Perón, de Pinochet, así como cualquier régimen de naturaleza conservadora-autoritaria, como el Franquismo o, incluso el Gaullismo francés..
Ya desde la aparición de los primeros fenómenos fascistas, los propios contemporáneos intentaron encontrar una explicación al nacimiento de estos nuevos fenómenos políticos y su progresiva implantación entre las masas, hasta hacerse con el control absoluto allí donde consiguieron hacerse con el poder. Pocos fueron, en su origen aquellos que vieron una amenaza real para el sistema parlamentario liberal por parte de estos movimientos.
Ya desde el fin del conflicto, tres corrientes principales se lanzaron a la búsqueda de una interpretación sobre un fenómeno que significó la práctica destrucción del continente europeo. Estas corrientes, la liberal, la radical y la marxista, siguen siendo todavía hoy, aunque con matizaciones respecto a las teorizaciones iniciales, las que siguen dominando en la interpretación de este fenómeno.
3.1. La interpretación liberal
Esta primera interpretación clásica entiende la aparición del fascismo como un producto de la decadencia moral europea en el periodo de entreguerras. Dos de los principales exponentes de esta interpretación serían el italiano Benedetto Croce y el alemán Friedrich Meineke.
Según Croce, en su obra Scritti Politici establece que dos son los aspectos fundamentales para entender el fascismo. En primer lugar, que el fascismo no se apoyaba un una clase social concreta y fue fruto de la depresión civil causada por la Gran Guerra. En segundo lugar, esta crisis de conciencia no fue solamente de los italianos, sino de todos aquellos pueblos que participaron en la guerra. Ello supuso un descenso en la conciencia de la libertad y de la tradición racional iniciada con la Ilustración.
Para el alemán, compartiendo con Croce el universalismo del fenómeno fascista, los fascismos supusieron una desviación del proceso evolutivo por el que caminaba Europa, consecuencia, por un lado de la movilización de las masas que se inicia con la Revolución Francesa, en su búsqueda de una felicidad total inalcanzable; y en segundo lugar de la revolución industrial que rompe con las relaciones y los vínculos tradicionales. Ello supondría, asimismo, una deseperada búsqueda de bienestar material para algunos, y para otros, un sustitutivo de una religión que no daba soluciones a los interrogantes de la vida moderna. De tal modo, y aunque muchos alemanes no apoyaban de forma incondicional al Führer, y en realidad ni siquieran sabían que era lo que realmente querían, éste suponía la única alternativa que parecía viable a la todavía menos querida República de Weimar. Otro alemán, Golo Mann, matizanría a Meinecke, manteniendo que en su capacidad de ofrecer a las élites económicas estabilidad, y a las masas un confort espiritual y el sentimiento de comunidad popular, cabe interpretar, según estas corrientes tanto el éxito del nacionalsocialismo, como de cualquiera de los fascismos.
La primera Guerra Mundial "sacrificando sull´altare della vittoria(...)buona parte dei valori morali che avevano sino allora intessuto la civiltà occidentale ed esaltando gli impulsi negativi" supondría la rotura definitiva del equilibiro entre elementos racionales e irracionales, en una Europa que había quedado sin elementos de referencia, tras el fracaso de la moral decimonónica que llevó a la i Guerra Mundial.
Según esta interpretación, el fascismo se presentaría, y así habría que entenderlo, como una especie de revolución dispuesto a crear algo totalmente nuevo, tan lejano del capitalismo liberal como del socialismo soviético. Sin embargo, y aquí parece radicar el punto débil de esta interpretación, la implantación de los regímenes fascistas fue posible gracias "a la connivencia del viejo régimen o por iniciativa del mismo(...)eliminando cuando se creyó necesario a los elementos que se tomaban en serio el componente socialista y revolucionario de la organización".
3.2. La interpretación radical
Para los seguidores de esta interpretación el fascismo no sería sino un "prodotto logico ed inevitabile dello sviluppo storico di alcuni paesi(...) con un ritardo, fragilità e la esasperazione nel suo sviluppo economico, l´unificazione e l´independenza nazionale", ante estas características que poseían países como Italia o Alemania, la burguesía de estos países recorrería a formas antiliberales y conservadoras para afirmar su predominio social excluyendo la participación de las masas en el proceso de unificaciónnacional y de cualquier tarea política., lo que unido a tradiciones imperialistas en estos países, supondría el germen del posterior desarrollo de los movimientos fascistas.
Por lo tanto, el fascismo, o los fascismos, no supondrían una ruptura con lo anterior, sino, y esto es lo que diferencia esta interpretación de la liberal, una continuidad con respecto a lo anteriormente existente.
Sin embargo, esta corriente interpretativa parece que no ha sido capaz de desarrollar "ricerche complessive che non pongano l´accento solo su singoli aspetti della realtà studiata, ma vedano questa in tutta la sua complesità storica" y no "hanno affrontato il problema di fondo delle transformazioni che la prima guerra mondiale acceleró o produsse nella società europea e del peso determinante di queste transformazioni nel mettere in essere nueove condizione socio-politiche...". Además, esta interpretación presenta el fascismo como un a solucióninevitable y, en cierta forma, determinada por de antemano por las característicaspropias de estos países; ante ello algunos historiadores, como G. Ritter o el propio B. Croce afirman que si el fascismo triunfó no fue por la existencia de motivos que hundían las raíces en el ochocientos, sino por los cambios producidos en elprimer cuato del siglo XX.
A pesar de las críticas recibidas, tanto desde los postulados liberales, como de los marxistas, e incluso de algunas interpretaciones más recientes aportadas desde la psicología o la sociología, cave destacar que esta interpretación ha aportado algunos elementos útiles para el estudio del fascismo como, por ejemplo, el estudio de los motivos o precedentes remotos y de la influencia que proyectarían posteriormente sobre los movimientos fascistas.
3.3. La interpretación marxista
Esta interpretación entiende el fascismo como "un prodotto della società capitalistica e come reazione antiproletaria".
La interpretación marxista tiene el mérito de haber sido la primera en aparecer y en intentar dar una explicación lógica al fascismo, así como de ser capaz de captar que éstos eran un peligro potencial presente en cualquier país. La tesis central es sencilla: partiendo de la base de que el fascismo debe ser explicado en el marco de la estructura social y política de la sociedad capitalista y de sus contradicciones, el fascismo no sería sino una de las formas que asumiría la lucha contra el movimiento obrero por parte del capital. Esta interpretación a estado vinculada sobretodo a los comunistas, aunque no exclusivamente, como es el caso del marxista, no vinculado al movimiento comunista, Arturo Labriola, que expondrá sus tesis ya en 1924 en su obra La dittadura della borghesia e la decadenza della società capitalistica.
La particularidad de esta interpretación consiste en la capacidad de cambio que ha tenido para adaptarse a los imperativos que se exigía con el fin de legitimar las posturas políticas de la Unión Soviéica, y más particularmente de Stalin, en función de la dirección que se creía conveniente tomar políticamente. De tal modo, desde el marxismo se dieron diversas explicaciones según el contexto y el momento histórico en que se encontrasen, y en l apolítica que a la URSS le conviniese llevar a cabo.
Ya en el verano de 1921, la Internacional comunista afirmó que el capitalismo tras la Gran Guerra necesitaría unanueva forma para ser capaz de subsistir ante el empuje de la clase obrera, por lo que la llegada del fascismo al poder en Italia un año después, no era sino la confirmación, entendían ellos, de su tesis. Desde estos momentos, y sobretodo con la llegada de Stalin a la cúspide del poder en la URSS, y con el control de la Internacional Comunista, cabría destacar que la denominación de fascista se daría a todo aquel que se opusiera al proceso revolucionario soviético e, incluso, a la figura de Stalin como líder de la revolución mundial(teoría del socialfascismo y equiparación del troskismo con los fascistas).
En 1935, con Dimitrov a la cabeza, la Internacional Comunista reformaba, aunque no en esencia, su interpretación del fascismo, pasando a un llamamiento ya no solo para la unidad ya no solamente de los diversos marxistas y movimientos obreros, sino incluso de parte las organizaciones liberales para enfrentarse a un enemigo que acabaría destruyendo no solamente al movimiento obrero, sino a la propia sociedad liberal burguesa en la cual había sido engendrado. Evidentemente este cambio, al menos en cuanto a la necesidad de alianzas más amplias, se debían al peligro que para la URSS suponía quedarse sola y aislada frente ala potencia nazi, en caso de una más que probable invasión en busca del espacio vital. Para ello, era necesario una alianza anivel internacional entre potencias burguesas y la patria socialista, así como alianzas dentro de los países entre revolucionarios y demócratas liberales para acabar con el peligro fascista, dando lugar a la política de los Frente Populares, que suponía de hecho, al menos temporalmente, el abandono por parte de los partidos comunistas de los métodos revolucionarios en los países liberales, como sucedió en España o Francia.
Si bien es justo reconocer que el fascismo presentaba importantes ventajas para el capital, como la eliminación del peligro de revolución y la destrucción de los movimientos obreros, así como una importante estabilidad y resistencia a la depresión del `29; se ha de señalar que este régiemn no representaba al gran capital más que el New Deal americano, la República de Weimar o los laboristas británicos. Es más. Muchos de los grandes capitalistas no mostraron especial gusto por Hitler ni por Mussolini ni los métodos empleados, prefiriendo un conservadurismo más tradicional.
La principal crítica a esta corriente cabria enunciarla en forma de pregunta: si el fascismo era un producto inevitable del capitalismo ¿por qué no se dio con la misma importancia en países como Francia, Inglaterra o EE.UU.?

4. CONCLUSIONES
Llegados a este punto y tras haber dirigido una breve mirada tanto a los dos ejemplos paradigmáticos de los movimientos y regímenes fascistas, así como a las interpretaciones clásicas sobre este fenómenos, a modo de conclusión indicaremos una ser de elementos que pueden definir un fascismo genérico, desde diversas perspectivas:
a) Dimensión organizativa
Se tratan de movimientos de masas, interclasistas, con un gran componente joven proveniente, sobretodo, de las clases medias. Los fascistas se vislumbran a ellos mismos como los depositarios de una misión cuyo objetivo es la regeneración nacional, para lo cual no dudan en intentar conseguir el monopolio del poder político, usar el terror, la táctica parlamentario y el compromiso con los grupos dirigentes, para crear un nuevo régimen.
b) Dimensión cultural
Una cultura basada en el pensamiento mítico y el sentido trágico de la visa. La juventud como artífice de la historia y la política militarizada como modelo de vida y de organización colectiva.
Es una ideología antiideológica y pragmática, antiliberal, antiindividualista, antimarxista, antidemocrática, populistay anticapitalista, que aspira a la creación de un hombre nuevo mediante la socialización y la creación de una nueva religión laica.
La primacía de la política como experiencia integral y revolución continua, fundiendo individuo y Estado para lograr un Estado totalitario, como comunidad étnica y moral.
Una ética civil fundada como subordinación absoluta del ciudadano al Estado: disciplina, virilidad, camaradería y espíritu guerrero.
c)Dimensión institucional
6. Represión y control mediante un potente aparato policial.
7. Existencia de un partido único con sus milicias armadas para garantizar la creación del nuevo régimen.
8. Simbiosis entre Estado y partido, cion una jerarquización cuyo líder estará rodeado de un áurea de sacralidad carismática.
9. Organización corporativa de la economía, suprimiendo la libertad sindical,ampliando la intervención del Estadointentando mediante principios tecnocráticos la colaboración entre clases para lograr la grandeza de la Patria, aunque preservando la propiedad privada y la división de clases.
10. Política exterior dirigida la grandeza nacional, con objetivos de expansiónimperialistas.


BIBLIOGRAFÍA
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